Barra de vídeo con temas del blog

Loading...

Los párpados en las aves son muy delgados y móviles,

Resultado de imagen para Los párpados en las aves son muy delgados y móviles,   Resultado de imagen para Los párpados en las aves son muy delgados y móviles,

Los párpados en las aves son muy delgados y móviles, presentando una mayor movilidad el inferior que el superior permitiendo así que durante el pestañeo este cubra una porción mayor del globo ocular que el superior, siendo sustituidas las pestañas por finas plumas y no presentando Glándula
de Meibomio como en los mamíferos.
Las aves, al igual que los mamíferos, realizan la apertura de los parpados luego del nacimiento siendo un tiempo de apertura diferente ente una especie y otra por esta razón en las Cacatúas esta apertura ocurre entre 10 y 17 días de nacidos mientras los Guacamayos entre 17 y 26 comenzando la separación palpebral en la línea de unión de los parpados en la parte media.
La Conjuntiva palpebral es histológicamente igual a la de los mamíferos.
En las aves no existe el llamado tercer párpado, en estas especies este es sustituido por la Membrana nictitante que tiene una gran movilidad. La denominación de membrana nictitante proviene del verbo latín Nictere que significa que guiña, que rutila, parpadea, como las estrellas en la noche.
Esta membrana cubre con sus movimientos toda la parte de la superficie palpebral del globo ocular protegiéndolo durante el vuelo, las inmersiones y permitiendo una distribución uniforme de las lágrimas sobre la superficie ocular evitando que el polvo u otros materiales extraños puedan dificultar
la visión y dañar la Cornea.
En muchas especies de aves esta es localizada en el borde dorso nasal de ojo con una coloración desde opaca a transparente moviéndose por la acción del músculo Piramidal el cual presenta una innervación nerviosa a partir del VI par craneal.
La membrana Nictitante en las aves no presenta ninguna glándula propia aunque tiene una estrecha relación con la Glándula Lagrimal la cual está ausente en especies como los Pingüinos y Búhos, mientras en las otras aves está colocada en la zona inferior temporal del globo ocular, variando en tamaño de acuerdo a la especie. El ojo aviar presenta además la Glándula de Harder adyacente a la Esclerótica posterior. Esta glándula en las aves es mayor que la lagrimal y es considerada la principal productora de lágrimas. Cada glándula vierte el líquido lagrimal a través de un conducto en el saco conjuntival; luego el borde libre de la membrana nictitante esparce el líquido sobre toda la superficie del ojo.
En algunas aves marinas y desérticas (ej. Perico australiano) existe la glándula de Sal que colinda con la zona dorso-medial del globo ocular, el conducto secretor de dicha glándula atraviesa el hueso frontal para verter en la cavidad nasal los excesos de sal ingeridos por estas especies con los alimentos que pudieran ser tóxicos de circular en su organismo.
La lágrima es un líquido claro transparente, que lleva en dilución sales, especialmente fosfatos alcalinos y cloruro de sodio con algunos vestigios de materias orgánicas, siendo un mal medio de cultivo para la mayoría de los gérmenes patógenos por lo que tiene un importante papel humoral e
inmunológico.
La secreción lagrimal del ojo es drenada por dos puntos lagrimales situados en la parte superior e inferior del ángulo interno del ojo, pasa en dos canalículos que se unen a formar el conducto naso-lagrimal, el cual pasa a los largo de la pared medial y dorsal del seno infraorbital y se abre a nivel
de la cavidad nasal ventral en la concha nasal media, por donde a contracorriente pueden llegar microorganismos que afecten las vías respiratorias altas y afectar este sistema.

Fuente: REDVET. Revista electrónica de Veterinaria 1695-7504
2007 Volumen VIII Número 6
Valoración de las afectaciones al sistema visual de las aves
http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n010111/011110.pdf
1
REDVET Rev. electrón. vet. http://www.veterinaria.org/revistas/redvet -http://revista.veterinaria.org
Vol. 12, Nº 1 Enero/2011– http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n010111.html