Pericos - Reproducción


Pericos -  Reproducción
La inmensa mayoría de los pericos no presentan dimorfismo sexual, esto es, los machos y las hembras son idénticos. En muy pocos casos los machos suelen ser un poco más grandes o presentan colores ligeramente diferentes, pero en general su plumaje y tamaños son iguales. La única excepción notable de dimorfismo sexual es una espe-cie que durante mucho tiempo se pensó eran dos distintas; el perico eclectus (Eclectus roratus) originario de Nueva Guinea, Australia e Indonesia. En este caso la hembra tiene un plumaje de color rojo brillante y el macho es verde.
Sin embargo, si hay especies que tienen algunas diferencias visibles entre los sexos, por ejemplo los machos del perico de frente blanca (Amazona albifrons) y el perico yucateco (Amazona xantholora) tienen parches rojos en las alas y las hembras no. El macho del periquito catarina (Forpus cyanopygius) tiene un parche azul en las alas y rabadilla y la hembra no, y en los periquitos australianos, los machos tienen el cere encima del pico azul y en las hembras es de color carne.
Los pericos son generalmente monógamos y forman parejas estables año tras año. Se estima que las especies más grandes como guacamayas y algunas amazonas pudieran formar parejas de por vida. Hay especies polígamas como el Kea y Kakapo de Nueva Zelanda.
El mantener una pareja constante año tras año es muy útil para los pericos por muchos motivos. Al ser una especie social, la pareja les brinda estabilidad y la posibilidad de aprender uno del otro. Se sabe que las parejas jóvenes tienen menor éxito en la reproducción que las parejas más viejas. Esto es porque aprenden a escoger mejor los sitios de anidación y son mejores padres. De hecho, las parejas jóvenes tardan algunos años en llegar a reproducirse por la falta de sitios de anidación que son ocupados rápidamente por las parejas viejas. Los pericos usual-mente ocupan el mismo nido año tras año, y las parejas jóvenes tienen que esperar a que sea desocupado o posiblemente intentar sacar a los ocupantes.
La pareja se establece después de un cortejo corto y no muy elaborado. A diferencia de muchas otras aves los cortejos de los pericos se reducen a movimientos simples de inclinación de la cabeza, o mover la cabeza de arriba abajo, bajar las alas, aletear rápidamente, mover la
cola, levantar la pata, dilatar las pupilas, etc. Algunas especies como las cacatúas levantan la cresta de la cabeza y otras abren las alas para mostrar parches de color brillante. Posiblemente el cortejo más espec-tacular de un perico lo realiza la cacatúa de palma que se cuelga de cabeza en una rama, abre las alas, levanta su cresta y sus cachetes sin plumas se enrojecen.
Los cortejos en la guacamaya verde (Ara militaris) consisten en caricias mutuas, pequeños picotazos en la cabeza, vuelos cortos de rama en rama, bailes y contoneos en los que hay contacto de sus cloa-cas y un acicalamiento que es básico en la estimulación y estrechamiento de lazos. Los cachetes de las guacamayas, que en buena parte están desprovistos de plumas, llegan a enrojecerse. Como parte del cortejo los pericos realizan la llamada alimentación de cortejo que consiste en que el macho alimenta comida regurgitada en el pico de la hembra de la misma manera en la que las hembras alimentan a sus pollos.
Después de cortejos cortos o nulos, los pericos pueden poner de uno a ocho huevos, pero generalmente ponen dos a cuatro huevos. Dado que la mayoría de los pericos anida en cavidades, sus huevos son blancos, esto es debido a que no requieren de colores crípticos para ser usados como camuflaje. En general las especies más pequeñas ponen mayor cantidad de huevos que las especies más grandes, y así, especies como el periquito de frente naranja (Aratinga canicularis) pone hasta cinco huevos y la guacamaya verde (Ara militaris) hasta tres huevos
Fuente: Reproducción LECTURA 05

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