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jueves, 30 de abril de 2015

El Lago Qinghai, el lago de agua salada más grande de China, es habitat para 400,000 aves cada año.


El Lago Qinghai, el lago de agua salada más grande de China, es habitat para 400,000 aves cada año.
Un turista alimenta a gaviotas en el Lago Qinghai, en la provincia de Qinghai, en el noroeste de China.(Xinhua/Zhang Hongxiang)


domingo, 26 de abril de 2015

Una garceta se posa sobre un árbol en el Parque del Bosque de Xiangshan


Una garceta se posa sobre un árbol en el Parque del Bosque de Xiangshan, en el condado de Xinjiang, de la provincia de Jiangxi, en el este de China, el 25 de abril de 2015. Alrededor de 10,000 garcetas han migrado al Parque del Bosque de Xiangshan desde inicios de abril. (Xinhua/Shen Junfeng)


miércoles, 22 de abril de 2015

Informaciones. Costumbres de las golondrinas

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Informaciones. Costumbres de las golondrinas
Cuando se trata de ayudarse entre sí" la voz que pide auxilio siempre es atendida. M. Dupont, de Nemours, nos relata el siguiente hecho: "He visto, dice, una golondrina que se había enganchado la pata, no, sé cómo, en el nudo corredizo de un hilo, cuyo extremo estaba sujeto a una canaleta del colegio de las Cuatro Naciones. Agotada su fuerza, quedaba colgada y gritaba en la punta del hilo, que a veces levantaba al querer volarse. Todas las golondrinas del vasto dique entre el puente de las Tuileries y el puente Nuevo; y quizás de más allá, se habían juntado en número de varios millares. Formaban una nube, lanzando todas el grito de alarma y de compasión. Después. de una prolongada vacilación, y una deliberación tumultuosa, una de ellas descubrió un modo para libertar a su compañera, lo hizo comprender a las' demás, y empezó a ponerlo en práctica. Se despejó el lugar: todas las que estaban cerca vinieron una por una, como en una carrera de sortija, dando al pasar un picotazo al hilo. Estos golpes, aplicados en el mismo punto, se repetían cada segundo; y tal .vez más ligero aún... Media hora de este trabajo bastó para cortar el hilo y dar libertad a la cautiva. Pero la bandada algo más rala, permaneció hasta la noche, hablando siempre, con una voz que ya no era de angustia, como contándose algo y felicitándose mútuamente.
Todos los hirundínidos son esencialmente insectívoros. Su alimento principal consiste en dípteros, neurópteros, hemípteros, moscas y' mosquitos. Hacen también un abundante consumo de coleopteros. Nunca capturan insectos de aguijón. Naumann cuenta que dio una abeja a un quelidón hambriento, pero éste la devolvi6 en seguida; había sido picado 'en la garganta y murió de la picadura al cabo de dos minutos. Persiguen su presa volando;  pero, en contra de la afirmación de algunos autores  pueden capturar insectos parados sobre objetos. La presa es engullida volando y sin dividirla. Es volando también cuando beben y se bañan; planean  al rozar la superficie del agua, luego sumergen de golpe el pico o la parte del cuerpo.
Las varias especies de hirundínidos difieren por su modo, de reproducción. No efectúan sino una sola unión para toda su existencia. Sus amores, nos dice Dupont de Nemours, son matrimonios que una ternura merecida vuelve indisolubles, y no fantasías del momento como los de algunos pájaros, ni tampoco relaciones de una primavera como son los de la mayoría. Cuando uno de la pareja muere, es raro que el otro no lo siga a los pocos días. Ha desaparecido la grata charla, lo mismo que la caza y el trabajo. Un reposo sombrío, un silencio pesado, son los signos del dolor al que sucumbe el sobreviviente.
El nido tiene generalmente una forma muy artística, hecho con fragmentos de tierra remojada. El de la golondrina rústica representa habitualmente la forma de un cuarto de esfera, teniendo el borde superior horizontal un poco más elevado que el punto de inserción. El nido de la golondrina de ventana tiene la forma de una media esfera con una pequeña apertura situada en la parte superior y un poco al costado. .
Las golondrinas de playa en vez cavan agujeros a lo largo de las barrancas, ensanchan el fondo y lo cubren con briznas de pastos y de plumas.
Es notable el hecho de que, a pesar de los espacios inmensos que recorren durante la migración, los hirundínidos vuelven regularmente a los mismos lugares en donde han nidificado el año anterior. El apego a su nido es tal que aun cuando se les aleje, llevándolos a gran distancia, ellos vuelven siempre; hasta los jóvenes parecen dotados del mismo instinto y regresan al nido en donde han nacido.
Se cuenta al respecto un hecho en verdad maravilloso. Los Capuchinos de Vignolo tenían la costumbre de regalar cada año a un habitante de Módena algunas decenas de pichones de golondrinas sacadas de los nidos del convento; y para que  escapasen, las capturaban al caer de la noche. Una vez el hombre encargado de llevarlas a Módena, habiendo salido en seguida de cazarlas, cometió la torpeza de dejarlas escapar al Uegar cerca de esta ciudad. Lo primero que hicieron una  en libertad, fué volver a Viguolo, en donde llegaron antes del amanecer y en el momento en ·que los Capuchinos estaban reunidos en el ~oro. Los gritos tumultuosos de las aves, en derredor del convento y a una hora en que no acostumbran cantar, llamaron la curiosidad de los religiosos, quienes, después del oficio fueron a visitar los nidos que habían devastado la víspera, y tuvieron la sorpresa de encontrarlos ocupados como antes.
Puesto en línea por la Biblioteca Digital de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Universidad de Buenos Aires
Informaciones. Costumbres de las golondrinas
Anónimo

1922

miércoles, 8 de abril de 2015

LA MIGRACIÓN DE AVES MECANISMOS DE ORIENTACIÓN EN LOS DESPLAZAMIENTOS MIGRATORIOS.

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LA MIGRACIÓN DE AVES
MECANISMOS DE ORIENTACIÓN EN LOS DESPLAZAMIENTOS MIGRATORIOS.
Al principio aparecieron multitud de puntos oscuros en los mecanismos utilizados por las aves para orientarse en los desplazamientos migratorios, encontrando un sin fin de hipótesis formuladas por los investigadores. Así unos decían que las aves conocían la latitud y longitud debido al sentido gradiente o variación de humedades y temperaturas. Otros que poseían una fina sensibilidad frente a la fuerza centrífuga terrestre, o frente a la propia inercia del cuerpo en vuelo. Otros que las aves tenían un órgano específico de la orientación situado (según los autores) en el laberinto del oído, encéfalo e incluso en las propias fosas nasales. Todos estos experimentos resultaron negativos. Llegando a la conclusión de que las formas de orientación no son únicas al igual que las modalidades de migración, dependiendo en ocasiones de la longevidad de las especies o de la amplitud de los viajes. En la actualidad, casi todas de las incógnitas se han resuelto pero debido a la complejidad del hecho muchas aún son insuficientemente conocidas.
Parece ser que existen especies que la orientación del rumbo es innato como el caso del Cuco, que una vez los adultos depositan los huevos en nidos de otras especies, estos inician la migración, cuando los jóvenes vuelan realizan el viaje ellos solos sin nadie que les guíe, sin embargo en aves con vidas largas parece ser que los adultos que ya han realizado varios viajes enseñan a los más jóvenes, como las grullas que suelen vivir entre 20 y 25 años y los jóvenes del año tienen gran dependencia de los padres.
Dependiendo del modelo de migración las aves suelen orientarse por distintos elementos, así los migrantes diurnos suelen orientarse en principio por las referencias físicas del terreno que quedan grabadas en sus cerebros, y por la posición del sol. Mientras los migrantes nocturnos suelen orientarse por la posición de la luna y las estrellas.
Un investigador llamado Kramer, realizó experimentos con migrantes diurnos. Colocó en una jaula en el centro de una habitación circular de paredes uniformes, con un conjunto cíclico de ventanas en la pared de la habitación por donde el ave podía ver el cielo. Y observo la direccionalidad preferente que adoptaba el ave, demostrando que el predominio era el sudoeste en otoño y nordeste en primavera. Dedujo que estas aves se orientaban por la posición del sol. Posteriormente aplicó espejos en las ventanas desviando la luz del sol con un cierto ángulo, la consecuencia fue que el ave desvió la dirección aproximadamente igual que el ángulo de los espejos. Las aves seguían esta direccionalidad durante todas las horas del día. Kramer demostró que el ave para encontrar el rumbo precisaba conocer la posición del sol y la hora del día, ya que el sol cambia de posición a medida que avanza el día.
Otro investigador, el profesor Sauer en el Planetario de Bremen, experimento con migrantes nocturnos utilizando la jaula de Kramer, el experimento consistió en encerrar durante la época de migración posnupcial a varios ejemplares de currucas (Silvia sp.) en una bóveda de cristal, donde coloco distintos cielos artificiales. Así se colocaron sucesivamente los cielos de Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Turquía , luego el de Chipre, instante en el que las currucas cambiaron el rumbo hacia el sur para seguir el Valle del Nilo, demostrando que las aves se guiaban de las estrellas para llegar a los países árabes. Pero el experimento fue más halla, a una nueva curruca le mostraron el cielo del lago Balkhash, en Asia antes que el de Chipre, la reacción de la curruca fue inmediata: cambio el rumbo hacia el este, para cambiar a rumbo sur, tan pronto como volvió a visualizar la bóveda celeste de Chipre. Sauer demostró que las aves se orientaban por las estrellas y la luna.
Otros experimentos de retorno consistieron en coger y anillar aves que estaban cebando a sus pollos y trasladarlas a puntos lejanos, se observó que el porcentaje de vuelta era mucho más elevado en las aves  migratorias y bajo en las sedentarias (la mayoría no volvían). Se observó que la distancia en algunas especies era factor decisivo para el retorno, así en el caso de los Estorninos (Sturnus sp), distancias inferiores a 300 km. regresaban a las 24 / 48 h., a poca distancia más tardaban de 3 a 4 días e incluso no regresaban.
En 1.953 R. Mazzeo hizo transportar en avión un petrél inglés (Hydrobates pelagicus) desde las costas británicas hasta Boston, donde fue liberado, en 13 días fue capaz de encontrar su nido tras un vuelo de 5.100 km. En 1.958 K. Kenyon y D. Dice realizaron el experimento con un albatro (Diomeda immutabilis), después de un vuelo de 6.500 Km. en 32 días, esta ave marina regresaba a su nido.
Otros experimentos consistieron en coger 10 golondrinas en Berlín y trasladarlas a Madrid (1.850 km), de ellas 2 lograron volver a sus nidos. También se cogieron 28 vencejos reales (Apus melba) suizos y se trasladaron a Lisboa (1.620 km), 12 regresaron a su comarca de origen, regresando uno antes de 3 días. Se conoce desde antiguo que las palomas mensajeras encuentran su palomar a 1.500 km. de distancia, estas aves han sido utilizadas por el hombre desde los años 3.000 antes de J.C.
Otros experimentos consistieron en anillar tanto a aves adultas como jóvenes, las cuales se liberaron en localidades distantes, observando que las aves jóvenes iban a para a países que no les correspondían mientras la mayoría de los adultos llegaban a su verdadero país de destino.
En 1.968 J. Reille puso de manifiesto la existencia de una sensibilidad a los campos magnéticos en la paloma mensajera. Un experimento con esta ave demostró que las palomas que se les había aplicado un iman en la cabeza tuvieron mayor dificultad en encontrar el palomar que las que no lo llevaban. Con tiempo soleado, las palomas con imán o sin él no tuvieron problemas para regresar ya que se orientaban por el sol, pero con cielos nublados, las palomas que no tenían imán llegaban sin ningún problema al paloma, mientras que las aves con el imán en la cabeza muchas les era imposible encontrarlo, así se concluyo que las palomas mensajeras en días nublados se orientan por los campos magnéticos de la Tierra.
El ornitólogo W. Wiltschoko y su profesor Merkel demostraron con el Petirrojo europeo, migrador nocturno, que colocándolo en una jaula octogonal las aves se orientaban sin otra referencia que el campo magnético (se hicieron experimentos con campos magnéticos artificiales).
Con otros experimentos con golondrinas comunes (Hirundo rustica), llegaron a la conclusión que estas aves interpretan la posición del sol y las estrellas, calculando la hora del día; es capaz de detectar frentes nubosos y tormentas que se aproximan cambiando el rumbo; es capaz de recibir vibraciones sonoras ultracortas características de cada zona del planeta; calculan con mucha exactitud su posición dentro del campo magnético de la Tierra, y por último es capaz de visualizar las tramas que varían según la hora del día que forman la luz solar al entrar en contacto con la atmósfera.
De todas maneras se conocen que existen varias formas de orientación para conseguir un rumbo correcto en el difícil viaje pre y posnupcial que repiten año tras año.
Fuente: LA MIGRACIÓN DE AVES
Grup d'Estudis i Protecció de les Rapaces (G.E.R.)

JOSE V. BORT CUBERO J. LLUIS BORT CUBERO

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