La increíble cantidad de especies de aves que tiene el país

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Biogeografía
La increíble cantidad de especies de aves que tiene el país se debe en gran medida a la gran variedad
de ecosistemas que se encuentran enmarcados bajo una amplia gama de variables climáticas,
altitudinales y geológicas (IAvH 1998).
El desarrollo de estudios biogeográficos resulta prioritario para la conservación de la biodiversidad de Colombia ya que además que permite conocer la distribución de la biota, puede servir de base para generar estrategias para su conservación y manejo (Halffter 1992).
La biogeografía permite examinar históricamente la distribución de los seres vivos, tanto en el tiempo como en el espacio (Morrone y Crisci 1992), de forma tal que es posible reconocer los taxas característicos de cada área e incluso proponer áreas de endemismo (Cracraft 1985).
El gran interrogante acerca de la diversidad de especies y su distribución ha estado bajo la lupa
de los ecólogos y biogeógrafos en los últimos 30 años. En los primeros estudios que involucraron a las aves, el éxito radicó en simplemente exponer relaciones empíricas para predecir patrones de diversidad dentro de regiones pero no entre provincias biogeográficas (Terborgh 1977). Si bien,
diferentes especies y subespecies han sido afectadas por los mismos eventos históricos tales como la deriva continental (es decir, estos eventos separaron los taxa de la biota ancestral), entonces la presencia de taxa compartidos en distintas regiones, podría reflejar como estas regiones están conectadas históricamente unas a otras (Bates et al. 1998).
En un contexto biogeográfico, la biodiversidad de los ecosistemas, las especies y sus hábitats se miden cuantificando la heterogeneidad geográfica y de especies. Sin embargo, tanto este componente de diversidad como la cantidad de especies presentes, dan un panorama más amplio del estado biológico de una región. De acuerdo con lo anterior, y dados los análisis por provincias biogeograficas (Tabla 2.3) observamos que la mayor diversidad en cuanto a número de especies está en la región norandina, la cual presenta además una alta intensidad de muestreo traducida en el mayor
número de localidades. Por otro lado, la Sierra Nevada de Santa Marta y las tierras bajas del oriente del país se encuentran mucho menos representadas lo que hace evidente que, en especial, la región de la Orinoquia necesita de un esfuerzo de muestreo más homogéneo para lograr la elaboración de análisis a escalas mayores.
De esta forma sería posible hacer coincidir los límites entre unidades biogeográficas y los límites
reales de las zonas de discontinuidad biótica (Walschburger et al. 1996).
Entre las especies que se encontraron únicamente en la provincia norandina están Accipiter cooperii,
Buteo albigula, B. poecilochrous, B. swainsonii, Ictinia mississippiensis, Micrastur plumbeus, P. carunculatus, Buteo polyosoma, Circus cinereus y Geranoaetus melanoleucus. Entre ellos los cuatro últimos se distribuyen preferencialmente por encima de los 1800 msnm. Por el contrario la región del
Chocó-Magdalena, a pesar de contener una alta diversidad de especies, sólo tiene una especie «única», Leucopternis plumbea; las restantes especies son compartidas con al menos una de las otras provincias. Lo mismo sucede para la Amazonia, región a la cual Leucopternis melanops se encuentra restringido. Si se separa la Provincia Chocó-Magdalena, en una subprovincia que comprenda sólo el andén Pacífico (Va) y otra que comprenda el valle medio del Magdalena (Vb), se obtiene que la riqueza de especies en cada una de ellas, se acerca a los de las provincias cinturón árido pericaribeño y Amazónica, y la especie L. plumbea quedaría ubicada en la región del Pacífico.
La Orinoquia con 44 especies comparte 37 y 35 especies con las bioprovincias de la Guayana y la
Amazonia respectivamente. Algo similar sucede la provincia de la Amazonia, la cual comparte el
80% de las especies con la Guayana.
Según los análisis, la Sierra Nevada de Santa Marta no tiene especies rapaces endémicas, si se considera el endemismo como un taxón que tiene una distribución localizada o restringida, es decir
que sólo se encuentra en cierta área (Halffter 1992, Bates et al. 1998). Sin embargo, contiene especies que sólo son compartidas con la región
Andina (Accipiter collaris, Buteo leucorrhous, Harpyhaliaetus solitarius y Vultur gryphus); en parte
quizás por que son especies de bosques montanos y zonas abiertas de alta montaña.
Sólo unos cuantos géneros como Accipiter, Buteo y Falco, se encuentran representados en la
mayoría de las regiones. En cuanto a las especies, Cathartes aura presentó la distribución
más amplia en cuanto a número de bioprovincias donde fueron colectados (Tabla 2.3), junto a Chondrohierax uncinatus, Coragyps atratus, Pandion haliaetus y Buteo platypterus, lo cual era de esperarse por ser estos últimos migratorios. Estas especies se caracterizan por tener requerimientos de hábitats poco restringidos (hábitats boscosos, acuáticos y áreas abiertas), como el caso de Cathartes. aura y Coragyps atratus.
Si bien la región de los Andes es bastante rica en número de especies, su riqueza a nivel de subespecie no es tan considerable. En este caso, la región de Chocó (Va) es la que presenta el más
alto número de subespecies (42), sobrepasando por más de 10 a las provincias norandina y cinturón árido pericaribeño y del magdalena medio. Entre las subespecies documentadas sólo para el Chocó encontramos a Gampsonyx swainsonii magnus, Micrastur ruficollis interstes, Geranospiza caerulescens balzarensis, Falco rufigularis petoensis y Falco sparverius aequatorialis. La Sierra Nevada de Santa Marta pese a ser una isla biogeográfica (Vuilleumier 1970) y uno de los centros de
endemismo más característicos de Colombia (Halffter 1992), presenta el número más bajo de subespecies (15), y no tiene taxas endémicos para las rapaces. Se registró una única subespecie casi endémica para la Sierra Nevada de Santa Marta (Harpyhaliaetus s. solitarius), que también fue colectada al sur del país en la región de los Andes. Buteo p. polyosoma se registró exclusivamente en la provincia norandina. Las demás provincias no presentaron taxa únicos a nivel de subespecie.
Los registros de las tres subespecies de Falco sparverius, así como los de Pandion haliaetus carolinensis, Accipiter bicolor bicolor y Herpetotheres cachinnans cachinnans, no son muy informativos, ya que se distribuyen a lo largo de todo el territorio colombiano, contrario a lo que
sucede con la subespecie Micrastur ruficollis concentricus, que se encuentra solamente en la Guayana. Algunas otras subespecies con distribuciones menos restringidas (Circus cyaneus hudsonius, Parabuteo unicinctus harrisi, Elanoides forficatus forficatus, Elanoides forficatus yetapa y
Micrastur semitorquatus naso) sugieren que la mayoría de las rapaces casi endémicas podrían
concentrarse en el occidente y centro del país.
La distribución del esfuerzo de colección entre los taxa en las diferentes localidades es heterogénea, por tanto la distribución espacial inferida para estos grupos es insuficiente para generar predicciones a una escala más fina que la de provincias biogeográficas. Por otro lado, la calidad de la información disponible nos permite identificar, áreas que requieren aumentar el esfuerzo de colecta o investigación, ya que carecen de datos apropiados, tanto a nivel taxonómico como geográfico.
Fuente: Aves rapaces diurnas de Colombia
COLOMBIA, DIVERSA POR NATURALEZA
César Márquez
Marc Bechard
Fernando Gast
Víctor Hugo Vanegas
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt

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