lunes, 16 de septiembre de 2013

Lista comentada de las aves de Tagan


Egretta intermedia ― garceta intermedia
No señalada para el Tagant (Lamarche, 1988). El 27 de enero de 2009
vimos dos en el lago Bouraga, junto a Housseiniya (fotos).

 

Egretta garzetta ― garceta común
Según Lamarche (1988), "rares sujets à l'intérieur". La hemos anotado
en pequeño número en N’Beika (febrero de 2007)), Dakla (febrero de 2007)
y el lago Gabou (noviembre de 2007, septiembre de 2008 y enero de
2009).


Ardea cinerea ― garza real
Lamarche (1988) indica que en las zonas húmedas del Sahel inverna
un contingente no despreciable de la subespecie cinerea y se observan
raramente movimientos de la subespecie monicae (endémica del Banc
d'Argin). En enero de 2009 la censamos en los humedales de Dekla (12),
Gabou (30+), Igini Naam (3), Marshla (14) y Matmata (1). Numerosas
observaciones previas en estas y otras localidades, destacando, en febrero
de 2007, las de unas 50 aves en Dekla y 100 en Gabou.
Fuente: De Juana, E., T. Santos, J.M.Hernández y J.L.Tellería (2009). Lista comentada
de las aves de Tagant. In: Conservación y dearrollo en la Meseta de Tagant.

Universidad Complutense de Madrid: http://www.tagant.org )

viernes, 13 de septiembre de 2013

Manual de métodos de campo para el monitoreo de aves terrestres Procedimientos generales de monitoreo

Manual de métodos de campo para el monitoreo de aves terrestres
Procedimientos generales de monitoreo
Especies a cubrir
De las muchas especies que serán censadas en cada estación, solamente algunas serán capturadas y sólo de unas pocas se podrán localizar los nidos. En climas templados cada estación debería obtener una buena estimación del tamaño poblacional de unas 30 especies y datos demográficos sobre unas 10 especies. Los datos procedentes de diferentes estaciones podrán combinarse a fin de obtener patrones poblacionales y demográficos de un número superior de especies.
Periodo de monitoreo
Temporada reproductora
El periodo de estudio durante la época reproductora varía según la especie, las condiciones climáticas, la latitud, la altitud e incluso el año. Por lo tanto, cada estación
deberá establecer sus propios periodos de actividad basándose en las características de la temporada reproductora local y los criterios descritos a continuación.
El monitoreo demográfico, a base de captura con redes o búsqueda de nidos, debe llevarse a cabo a lo largo de toda la temporada reproductora. Los censos, sin embargo, suelen efectuarse únicamente durante la primera mitad dela época reproductora, cuando las aves están más activas, emiten vocalizaciones, están en parejas y con los territorios
establecidos.
Para cualquier tipo de monitoreo, recomendamos el uso del intervalo de 10 días, utilizado en el proyecto CES británico. Este intervalo divide el mes en tres partes
aproximadamente iguales e incluye al menos un fin de semana para recuperar días de mal tiempo. Además establece una base común para la comparación directa de datos entre estaciones.
Las estaciones demográficas de captura con redes y búsqueda de nidos deben comenzar a operar durante el intervalo de 10 días siguiente al establecimiento de territorios por parte de la mayoría de las aves reproductoras, pero antes de que varias de ellas hayan iniciado la puesta.
En la mayoría de las áreas de baja altitud de la zona templada de Norteamérica, esto ocurre durante el primer o el segundo intervalo de mayo, es decir el día 1 o el 11 de ese mes. Sin embargo, las fechas deben ser ajustadas de acuerdo con las condiciones locales. Por ejemplo, en las zonas norteñas de los Estados Unidos, el primer periodo puede comenzar el 21 o el 31 de mayo. En Alaska y el norte de Canadá o en zonas de altitud elevada, el primer periodo puede retrasarse hasta el 10 de junio. En el sudoeste de los Estados Unidos, donde el 90% de las especies han comenzado sus nidos a mediados o finales de marzo, las estaciones deberán iniciar su actividad el 1 o el 11 de abril. En México y gran parte de América Latina la fecha puede ser más temprana. Algunos investigadores consideran importante retrasar las actividades de captura con redes hasta que los individuos transeúntes de las especies que se reproducen en el área de estudio hayan pasado de largo.
El no hacerlo puede dar lugar a que los individuos locales de esas especies se habitúen a las redes adentrada la temporada reproductora, alterando las estimaciones demográficas. No obstante, el efecto de este factor puede ser ajustado al analizar los datos y numerosas estaciones lo hacen con resultados positivos.
Una buena medida del grado de establecimiento territorial es el aumento de la tasa de canto en los machos. Así mismo, los machos capturados mostrarán una pronunciada
protuberancia cloacal. La mejor medida del inicio de la época reproductora es el desarrollo del parche de incubación por parte de las hembras al poner el primer huevo. El transporte de material para la construcción del nido es otro buen indicador de que la temporada reproductora a dado comienzo.
El monitoreo demográfico debe finalizar cuando se detecte un aumento de la población local debido al flujo de migratorias al final de la época reproductora, o debido a la dispersión de aves provenientes de otras áreas reproductoras, y no antes. En la mayor parte de la Norteamérica templada, esto ocurrirá hacia el segundo o tercer intervalo de agosto.
Como convención y a fin de mantener la homogeneidad de los datos así como permitir su comparación entre estaciones, el 1 de mayo de cada año deberá ser considerado el inicio del primer intervalo de 10 días. Si en una zona determinada la temporada comienza antes, su inicio deberá contarse desde el 1 de mayo hacia atrás en intervalos de 10 días. La temporada de monitoreo en la mayor parte de la norteamérica templada comienza el 1 de mayo y se prolonga durante un máximo de doce intervalos hasta el
28 de agosto. En estas latitudes, si una estación comienza el monitoreo antes del 1 de mayo, deberá continuar hasta finales de agosto a fin de abarcar la totalidad del periodo
reproductor, a no ser que los resultados de un estudio previo indiquen que todos los adultos reproductores y los juveniles han abandonado el área antes de lo previsto.
Fuente: Manual de métodos de campo para el monitoreo de aves terrestres
C. John Ralph Geoffrey R. Geupel Peter Pyle Thomas E. Martin

David F. DeSante Borja Milá

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Albatros Ceja Negra Thalassarche melanophrys

  

Aves Marinas y Playeras
Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural
Albatros Ceja Negra Thalassarche melanophrys
Distribución
Habita los océanos meridionales, desde el trópico de Capricornio hasta los 60° de latitud Sur. Se reproduce en islas subantárticas.
Las colonias más cercanas a la costa Argentina se encuentran en la Isla de los Estados e Islas Malvinas. Más del 95% de la población mundial nidifica en estas colonias.
Dimensiones
Mide 85 cm de largo y 250 cm del extremo de un ala a la otra (envergadura alar).
Peso
Llega a pesar hasta 3,8 Kg.
Características morfológicas
Es un ave robusta de color blanco, con la parte superior de las alas y el dorso negros. Posee una ceja negra muy llamativa. El pico es amarillo, con la punta rosada. Sus patas son de color gris azulado.
Comportamiento general
Se lo observa en grandes bandadas en mar abierto, lejos de la costa. Planea con las alas extendidas en forma recta. Puede recorrer grandes distancias y pasar mucho tiempo en vuelo sin posarse en el agua. Se lo puede ver volando cerca de la costa cuando el viento supera los 30 km/h. Suele seguir a los buques pesqueros durante días. Junto con la Gaviota Cocinera es la especie más común en asociación con los barcos pesqueros.
Solamente está en tierra durante el periodo reproductivo.
Alimentación
Sus presas son calamares, crustáceos y peces. A veces sumerge la cabeza y parte del cuerpo en el agua para perseguirlas. Suele alimentarse junto con pardelas, gaviotas cocineras y mamíferos marinos.
Reproducción
Estas aves permanecen en las colonias de reproducción entre los meses de septiembre y abril. Hasta diciembre, ambos miembros de la pareja incuban los huevos. Los pichones aprenden a volar en el mes de mayo. Es la única especie de albatros que se reproduce anualmente, poniendo un huevo por año.
Estado de Conservación
Esta especie ha sido categorizada por la UICN en el año 2008 como En peligro (EN), debido a la velocidad con que sus poblaciones están disminuyendo. En las Islas Georgias del Sur han disminuido un 4% anual en los últimos 30 años, mientras que en las Islas Malvinas las poblaciones han caído un 20% en los últimos 5 años. La amenaza más importante para la especie es la mortalidad incidental en pesquerías de palangre. Actualmente la Argentina ha ratificado el compromiso multilateral e internacional a través del “Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles” (ACAP) que procura conservar estas especies mediante la coordinación de actividades internacionales a los fines de mitigar sus amenazas.
Fuente: Aves Marinas y Playeras
Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural

lunes, 9 de septiembre de 2013

FORTALECIENDO EL VOCABULARIO

FORTALECIENDO EL VOCABULARIO (1):
Arte Plumario.- Arte de bordar con plumas de aves, Referente a las plumas.
Barrado.- Que tiene barras. Tejido con listas que desdicen del fondo.
Cere.- La cubierta carnosa o cerosa en la base de la parte superior del pico de algunas aves como pericos y palomas
Cincel.- Herramienta que sirve para labrar y martillar con punta plana y afilada.
Ferales.- Animales domésticos o silvestres que han escapado al control del hombre y se establecen en hábitats silvestres o citadinos.
Forrajear:- Buscar alimento, recoger el forraje
Membrana.- Tejido delgado y flexi-ble, que forma, envuelve o cubre los órganos. Lámina delgada, mucosa.
Nostrilos.- Aberturas nasales, aberturas al final de la nariz
Ornato.- Adorno, ornamento.
Pantropical.- Que tiene una distribución a través de los trópicos del mundo
Fuente: LECTURA 01 Los pericos
DEFENDERS  OF WILDLIFE

viernes, 6 de septiembre de 2013

LA MIGRACIÓN DE AVES -INTRODUCCIÓN


LA MIGRACIÓN DE AVES
INTRODUCCIÓN
Ya desde la antigüedad el fenómeno de la migración ha causado fascinación, incógnitas y reflexiones en todo tipo de gente. Ha sido fuente de inspiración de poetas, magos y oráculos, así se adivinaba el porvenir en el vuelo de las aves, las invasiones de algunas especies anunciaban la guerra o la llegada de alguna epidemia. En algunos pueblos españoles con el vuelo de las aves principalmente golondrinas y vencejos se predice si va a llover o no. Los poetas tenían admiración a las especies más llamativas y cantoras como las golondrinas, cigüeñas, ruiseñor, etc... mientras los cazadores se interesaban por especies cuya cantidad de alimento y sabor era mayor, al mismo tiempo nuestro refranero esta lleno de referencias a las aves migradoras como "Por San Blas a la cigüeña veras" o " En Sant Frances agarra el reclam i ves" en el caso de la caza del zorzal.
Ese fenómeno provocó también, en los pensadores y científicos de cualquier época su atención, ya que muchos intentaban explicar la aparición y desaparición de las aves en épocas muy concretas del año, hecho que se repetía anualmente. Así aparecen referencias en las Sagradas Escrituras, sobre los movimientos de aves como las cigüeñas, tórtolas, golondrinas y grullas. En la antigua Grecia el filósofo Aristóteles en su obra " Historia de los animales" explicaba el fenómeno diciendo que con los efectos del frío unas especies reaccionan desplazándose a regiones más cálidas, como las grullas y los pelícanos o descendiendo de las montañas, mientras que otras entran en una especie de letargo y se refugian en agujeros, para hibernar, así las golondrinas se esconden en agujeros perdiendo las plumas, de donde salen en primavera recubiertas de nuevas plumas. Para otras especies admitía la transmutación apuntando que los petirrojos (Erithacus rubecula) del invierno se metamorfoseaban en colirrojos (Phoenicurus sp.) en verano.
Durante muchos siglos estas teorías estuvieron vigentes en las más altas esferas científicas, sólo en ocasiones se realizaba alguna aportación puntual así Olaus Magnus en el siglo XVI, decía que las golondrinas de los países septentrionales se sumergían en las aguas de los canales, apelotonadas en grupos, recomendando a los pescadores jóvenes de la zona que vuelvan a dejarlas donde las encuentren, si por azar la sacan en sus redes, tal como lo hacen los viejos pescadores. En el mismo siglo el ornitólogo Pierre Belon empezó a tenerlo más claro diciendo que a las aves de su tierra natal francesa, algo les pasaba al desaparecer en invierno y, sin embargo, aparecían en el norte de Africa, justo allí donde no habían sido frecuentes en los meses anteriores. Está apreciación fue de lo más criticada por los expertos del momento que mantenían la teoría de la hibernación.
En el siglo XVIII el gran naturalista Linneo mantenía la teoría de Aristóteles respecto a la hibernación de la golondrina común (Hirundo rustica), que decía que viven bajo los techos de las casas de Europa, se sumergen en invierno y vuelven a salir en la primavera. En 1.770, Buffon rebatió esta teoría, demostrando en su obra " Historia natural de las aves" que cualquier ave sometida al frío, lejos de caer en el letargo perecía irreversiblemente.
La única ave con hibernación comprobada es el Caprimulgus vociferus, un chotacabras de Estados Unidos. En 1.950 el investigador J. Marshall capturo tres ejemplares en Texas, demostrando que las aves que eran alimentadas normalmente permanecían activas durante todo el invierno, pero entraban en hibernación si se les tenía en ayunas uno o dos días. La hibernación se instauraba entre las 12 h. y 4 días. La temperatura del cuerpo descendía hasta 6º C y no daban signos externos de respiración.
Es a partir de entonces cuando la mayoría de los científicos aceptan el hecho de la migración de las aves, pero a nivel popular todavía existen creencias como que los cucos (Cuculus canorus), anunciadores de la primavera se convierten en gavilanes (Accipiter nisus) al llegar el otoño, o como en pueblos de Castilla (España) creen que las abubillas (Upupa epops) en invierno se esconden en agujeros y se nutren de sus propias heces.
En la actualidad se acepta que la migración no es única, habiendo multitud de variantes, que unido a su complejidad, es difícil de dar una definición única.
El fenómeno de la migración no es exclusivo de las aves, encontrando migraciones muy regulares y distantes en los cetáceos, en algunos murciélagos, focas, renos, antílopes, tortugas marinas, mariposas, langostas, peces e incluso en gusanos marinos, estos realizan desplazamientos instintivamente, debido a su carácter eminentemente hereditario, debido a procesos psico-fisiológicos.
Se cree que en la era Terciaria las aves existentes ya realizaban migraciones, ya que existían alternancias entre zonas favorables y desfavorables según la época del año, aunque muchos investigadores creen que el punto inicial de la migración se produce en las glaciaciones de la era Cuaternaria, debido a las profundas alteraciones climáticas de esa época. La llegada de los hielos que cubrieron gran parte de los continentes, no provoco una huida masiva de las aves, sino que muchas de ellas perecieron de frío y hambre. Sólo algunos individuos en sus vagabundeos llegaron a regiones más favorables uniéndose a las poblaciones residentes. Más tarde y coincidiendo con el retroceso de los hielos se extendieron de nuevo al norte, de donde se vieron forzadas a marcharse cada invierno, ejerciéndose una fuerte selección natural a favor de las aves con impulsos migratorios más poderosos. Además a estas aves se unieron aves sedentarias de regiones más sureñas que a medida que los hielos retrocedían ocupaban las zonas vacías durante la primavera-verano, abandonándolas obligadas por el frío y hambre durante el invierno.
El número de especies que migran es muy elevado, prácticamente se puede afirmar que todas las especies realizan desplazamientos más o menos importantes en alguna época del año, así por ejemplo en las aves rapaces encontramos 28 especies o subespecies que tienen sus áreas de cría en el hemisferio norte, desplazándose toda la población al sur durante el invierno (especies migradoras) para retornar al año siguiente. Otras 42 especies sólo los individuos que viven más al norte o más al sur en especies australes, emigran para conseguir mayor aporte alimenticio, quedándose por regla general los adultos más al norte o al sur que los jóvenes (especies migradoras parciales). De estas 42 especies 16 anidan en Norteamérica y sólo 2 en Sudamérica. En Euroasía hay 80 especies de rapaces que son parcialmente migradoras y 9 en Asia oriental. En Australia hay 3 especies y 4 en Sudáfrica. Se ha calculado que la cuarta parte de rapaces existentes ejecutan migraciones prenupciales más o menos importantes.
En Norteamérica de las 650 especies de aves, 332 especies son migradoras y de ellas 227 son especies de bosque y matorral. Se calcula que entre 500 y 1.000 millones de individuos de estas especies se dirigen al trópico americano donde pasan 7-8 meses. A medida que nos desplazamos hacia el sur de América el número de aves es menor así, el 51 % de las especies migradoras se localizan en los bosques de México y las islas del norte del Caribe. El 30 % en la península de Yucatán y en la mayoría de las islas del Caribe. El 10-20 % en Costa Rica, un 13 % en Panamá, del 6-12 % en Colombia y entre el 4 y 6 % en la Amazonía de Ecuador, Perú y Bolivia.
Fuente: LA MIGRACIÓN DE AVES
Grup d'Estudis i Protecció de les Rapaces (G.E.R.)

JOSE V. BORT CUBERO J. LLUIS BORT CUBERO

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Albatros Errante Diomedea exulans

   

Aves Marinas y Playeras
Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural
Albatros Errante Diomedea exulans
Distribución
Habita los océanos desde el trópico de Capricornio hasta los 60° de latitud Sur. Se reproduce en islas subantárticas. Las colonias más cercanas a la costa Argentina se encuentran en las Islas Georgias del Sur. En esta zona nidifica menos del 30% de la población mundial.
Dimensiones
Mide aproximadamente 1,30 m de largo y 3,5 m del extremo de un ala a la otra (envergadura alar). Es la más grande de las aves marinas.
Peso
Pesa aproximadamente 7 Kg.
Características morfológicas
El plumaje de las alas es blanco, con los bordes de las plumas negras. El pico es rosa pálido y las patas de color gris azulado.
Comportamiento general
Generalmente se lo observa solo o en bandadas dispersas. Planea con las alas tiesas, describiendo una trayectoria ondulada: toma altura un instante para descender hasta rasar las olas y enseguida vuela y repite el movimiento. Así, cubre grandes distancias en el mar sin acercarse a la tierra. Solamente se lo observa en tierra durante el período reproductivo.
Alimentación
Se alimenta de calamares, peces y descartes pesqueros en la plataforma continental argentina.
Reproducción
Alcanza la madurez sexual alrededor de los 10 años de edad, y se reproduce cada dos años. Es monógamo de por vida. En el caso de que un miembro de la pareja muera, el otro no se reproducirá hasta formar una nueva pareja, lo que puede tardar varios años. Construye el nido con plumas, musgo y excrementos en áreas separadas entre sí por más de 20 m. La hembra pone un único huevo blanquecino, que ambos padres incuban hasta su eclosión 80 días más tarde. Si el huevo se pierde o el pichón muere a los pocos días de nacido, es posible que regresen al año siguiente a anidar, si no, pasarán dos años hasta que lo hagan.
Estado de Conservación
La población mundial de esta especie ha disminuido un 20% en los últimos 10 años. La pesca con palangre parece ser la principal causa de su disminución y su amenaza está creciendo. La UICN la categorizó en el año 2008 como Vulnerable (VU). Actualmente la Argentina ha ratificado el compromiso multilateral e internacional a través del “Acuerdo sobre la Conservación de Albatros y Petreles” (ACAP) que procura conservar estas especies mediante la coordinación de actividades internacionales a los fines de mitigar sus amenazas.
Fuente: Aves Marinas y Playeras

Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural

lunes, 2 de septiembre de 2013

Aves rapaces diurnas de Colombia

Aves rapaces diurnas de Colombia
2.1 Colecciones con registros de rapaces de Colombia
Aunque muchas de las investigaciones actuales se han esforzado por usar marcadores moleculares para revelar patrones filogenéticos de especies y procesos relacionados con la viabilidad de poblaciones (Fjeldsa 2000), históricamente las inferencias sobre patrones de distribución de las especies se han hecho a partir de datos proporcionados por los especímenes de las colecciones biológicas ya que éstos son la materia prima para la investigación taxonómica, indispensables para la descripción e identificación de nuevas especies y la base para la planeación estratégica de nuevas investigaciones (Papayero y Llorente 1999). La información derivada de las colecciones biológicas permite cuantificar y monitorear el número total de especies existentes en una región determinada, así como puede ser una herramienta importante a la hora de tomar decisiones respecto a áreas protegidas o regiones que por sus características deberían ser prioridad para investigación en expediciones de campo. Sin embargo y a pesar que hasta el momento se ha compilado un volumen significativo de información, no se ha valorado en toda su dimensión su utilidad en particular para la identificación de patrones de composición y estructura de la biodiversidad tanto a escalas temporales como espaciales y para la determinación de áreas de conservación.
Los ecosistemas neotropicales se encuentran dentro de las regiones biológicamente más diversas sobre la tierra, tanto así que de hecho el 27 % de las ecoregiones en el planeta están representadas en el trópico (Bildstein et al. 1998). Sin embargo, y a pesar del gran esfuerzo que se ha realizado, la distribución y el estado de muchas de las especies que habitan en los trópicos no se conoce (Bildstein et al. 1998).
En especial las aves rapaces se encuentran dentro de los grupos menos estudiados, debido en parte a la dificultad en el estudio de las mismas por observación directa en campo y a la baja cantidad de especimenes en la mayoría de las colecciones biológicas, resultado también de la dificultad para ser colectadas.
Con respecto a la información de las colecciones biológicas en Colombia se puede decir que hay un buen número de ejemplares recopilados, los cuales proporcionan una muestra representativa de las rapaces del país.
La colección total está integrada por 2625 ejemplares, de los cuales las colecciones mas completas son las del ICN, los Museos de Estados Unidos, La Salle, la colección del Instituto Humboldt y el Museo de Historia Natural de Popayán (Figura 2.1). Estos registros o ejemplares corresponden a 76 especies, 36 géneros y 4 familias de aves rapaces (Accipitridae, Falconidae, Pandionidae y Cathartidae).
Fuente: Aves rapaces diurnas de Colombia
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos

Alexander von Humboldt

LISTA COMENTADA DE LAS AVES DEL TAGANT - Tringa glareola

  Tringa glareola ― andarríos bastardo Según Lamarche (1988) es poco común en Mauritania, donde presenta pasos apreciables sobre todo en las...