jueves, 25 de abril de 2013

Aves rapaces diurnas de Colombia



Aves rapaces diurnas de Colombia
Más recientemente, Thiollay (1991) analizó la distribución altitudinal y el estado de conservación de las rapaces en Nariño, al igual que Salaman (1993) quien estudió la comunidad de rapaces de este mismo departamento, aportando nueva información sobre algunas especies endémicas o muy poco conocidas como Micrastur plumbeus y M. ruficollis (Salaman 1996). Por otro lado, Álvarez-López y Kattan (1995) analizan el estado de conservación de las rapaces del valle medio del Cauca, dando cuenta de la extinción local de seis de ellas. A finales de esa década, Strewe (1999) escribió algunas observaciones sobre la distribución y anidación del águila real de montaña (Oroaetus isidori) en Nariño.
En cuanto al registro sistemático de aves rapaces migratorias en Colombia se ha realizado el monitoreo de las mismas en varias localidades de Antioquia desde mediados de los 90 (Márquez 1997 y Bechard et al, 1998) hasta la fecha (Colorado 2005), arrojando como dato importante el registro visual de una nueva especie para Colombia: Buteo jamaicensis (Castaño y Colorado 2002), la cual sin embargo no se incluye en este libro por falta de evidencias físicas que respalden dicho hallazgo.
Igualmente, Bechard y Márquez (2000) estudiaron la mortalidad de águilas pescadoras en granjas píscicolas de Colombia alzando una voz de alarma sobre el impacto de dicha actividad sobre las poblaciones de esta especie, a lo cual siguió un estudio regional en el ámbito latinoamericano (López-Arévalo et al 2003) el cual arrojó como resultado que Colombia es el país donde se elimina el mayor número de águilas pescadoras para evitar las pérdidas ocasionadas por esta ave en las granjas piscícolas. Actualmente se estudian los métodos para proteger los estanques piscícolas de las águilas pescadoras para evitar que esta especie sea aniquilada por los piscicultores.
En lo corrido de este siglo, se ha realizado el inventario y caracterización de la comunidad de aves rapaces en el valle del Cauca (Márquez 2000), al igual que la rehabilitación, liberación y monitoreo vía satélite de dos águilas harpías, lo cual ha quedado consignado en el video «Manso y Sinú otra oportunidad para el águila arpía» (Humboldt 2003). Adicionalmente se ha elaborado un manual para el manejo de rapaces en cautiverio (Márquez 2001) y otro para el manejo del águila de páramo (Geranoaetus melanoleucus) (Márquez 2004).
Con todo lo anterior, la investigación y literatura existente sobre las aves rapaces de Colombia es muy poca, y existen aún grandes vacíos de información básica sobre su biología y ecología. Para citar algunos ejemplos, la biología y comportamiento reproductivo de los halcones de selva (Micrastur plumbeus, M. gilvicollis, M. mirandollei y M. bucleyi) es prácticamente desconocida al igual que la de algunos gavilanes del género Accipiter (A. poliogaster, A. collaris, A. ventralis). Desde esta perspectiva, el conocimiento de este segmento de la avifauna colombiana se encuentra en proceso de gestación, y que decir de la información existente sobre el estado de conservación de las poblaciones o comunidades de aves rapaces.
El presente libro se compone de cinco capítulos, en el primero de ellos se hace un repaso general de la evolución y sistemática de las diferentes familias de aves rapaces, se revisan sus registros fósiles, las diferentes tentativas de clasificación que se han hecho para el orden Falconiformes y se dan algunos indicios de la historia, relaciones evolutivas y ancestros de las aves rapaces colombianas. En el segundo capítulo, se presenta una revisión de los especimenes de Falconiformes en colecciones biológicas de Colombia y el mundo y se analiza si el material presente en ellas es un reflejo de la diversidad de rapaces de Colombia, si los esfuerzos de colecta para las diferentes regiones del país son homogéneos y qué zonas de nuestra geografía son las que requieren de mayor esfuerzo por parte de los investigadores para llenar los vacíos de información actuales. Igualmente, a partir de los datos existentes se realiza una breve introducción a la biogeografía de las rapaces colombianas, se analizan sus preferencias de hábitat y sus rangos altitudinales.
En el capítulo tercero, concerniente a la conservación se destaca la alta diversidad de aves rapaces en Colombia tanto a escala regional como global, se resaltan las especies que actualmente sufren algún grado de amenaza y se analizan los principales tensores que están afectando y disminuyendo las poblaciones de rapaces (perdida de hábitat, cacería, pesticidas, etc). Además se hace un llamado de atención acerca de la ausencia de información básica necesaria para emprender acciones de conservación o manejo en este grupo. También se muestra el potencial de las aves rapaces como especies bandera para la conservación y por último se da un ejemplo de análisis de vulnerabilidad para el águila arpía a partir de SIG para denotar cómo las grandes águilas de selva con grandes rangos de acción y bajas densidades poblacionales, son extremadamente sensibles a la pérdida o alteración de su hábitat.
Fuente: Aves rapaces diurnas de Colombia
COLOMBIA, DIVERSA POR NATURALEZA
César Márquez
Marc Bechard
Fernando Gast
Víctor Hugo Vanegas
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt
© Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt
2005

miércoles, 24 de abril de 2013

LAS AVES Y SUS SONIDOS


  

Las manifestaciones sonoras en el mundo de las aves
LAS AVES Y SUS SONIDOS
Originariamente, las primeras aves vivían en ambientes forestales, eran diurnas y estaban adaptadas para moverse entre la vegetación. Así se adivina en el Archaeopteryx, ave fósil de finales del jurásico (hace unos miles de años), si nos fijamos en la medida de los ojos y en la presencia de garras en el margen anterior de las alas. De hecho, la mayoría de especies actuales son también forestales.
Este tipo de vida requiere una buena apreciación espacial del entorno, y el sentido más apropiado para proporcionarla es la vista, y es de dominio público que las aves tienen (casi sin excepción) una vista excelente. Paradójicamente, el mismo ambiente que propicia una buena vista también impone restricciones importantes para su uso. Cuanto más espeso es el medio forestal, más recortada queda la visibilidad, de manera que el sonido se convierte en una herramienta muy práctica para la comunicación entre los diferentes individuos. No es casualidad, pues, que muchos de los mejores cantores sean especies de bosque (ruiseñor, mirlo, etcétera).
La voz como método para mantener el contacto entre individuos gregarios, con la finalidad de evitar la dispersión de una bandada, resulta insustituible cuando el grupo vuela de noche, momento en el que no pueden fiarse de la vista. Esta no es una situación nada infrecuente, dado que muchas especies diurnas (mosquiteros, zarceros, currucas…) migran durante la noche. Para los individuos jóvenes que hacen el viaje por primera vez sin experiencia previa es especialmente importante mantenerse en grupo.
En medios muy abiertos que no limiten la visibilidad, como el mar o los subdesiertos, encontramos una buena cantidad de especies bastante silenciosas: somormujos, pardelas, avutardas… El caso de las pardelas (ver figura 1) y de las aves de tormenta (familias Procellariidae e Hydrobatidae, respectivamente) es muy ilustrativo, dado que mientras viven en el mar son diurnas y casi siempre silenciosas, pero entran y salen de los refugios donde nidifican sobre todo de noche, y entonces resultan bastante ruidosas.
Fuente: Universidad Tecnológica OTEIMA
Maestría en Docencia Superior
Las manifestaciones sonoras en el mundo de las aves

martes, 23 de abril de 2013

Manual de métodos de campo para el monitoreo de aves terrestres


Manual de métodos de campo para el monitoreo de aves terrestres
C. John Ralph Geoffrey R. Geupel Peter Pyle Thomas E. Martin
David F. DeSante Borja Milá
Prólogo
La creciente atención recibida por los posibles decrementos en poblaciones de aves terrestres principalmente paseriformes y grupos similares hace necesario el desarrollo inmediato de metodologías y programas específicos para el monitoreo de sus poblaciones. Este manual es producto de la experiencia colectiva de los autores en la operación de estaciones de monitoreo de aves terrestres en áreas templadas de
Norteamérica. Se presenta aquí una recopilación de métodos adecuados para la estimación de índices de abundancia, parámetros demográficos y estado general de la mayoría de especies de aves terrestres en una amplia variedad de hábitats, desde la tundra y el páramo hasta los bosques tropicales y templados. Especies poco comunes o de hábitos inusuales harán necesarias algunas modificaciones. Se pretende que el presente manual resulte de utilidad a biólogos, manejadores de recursos naturales, técnicos de campo y otros investigadores de las Américas.
En primer lugar se propone una serie de prioridades para la selección de métodos y la ubicación apropiada de una estación de monitoreo. A continuación se describen las actividades generales que determinarán qué especies pueden ser estudiadas así como los métodos adecuados para el establecimiento y mantenimiento de parcelas de estudio, la elaboración de un diario de campo y la capacitación de personal. Se describen con detalle dos métodos de muestreo para la obtención de datos demográficos, uno basado en el uso de redes de niebla y el otro en el monitoreo de nidos durante el periodo de reproducción. Ambos métodos se llevan a cabo en intervalos regulares a lo largo de la temporada reproductora y están descritos en suficiente detalle como para que una persona debidamente entrenada pueda desarrollarlos con éxito.
Asimismo, se presentan cuatro técnicas de censado para la estimación de índices de abundancia y tendencias poblacionales, las cuales incluyen conteos por puntos de radio fijo, mapeo de parcelas, transecto en franjas y áreas de búsqueda intensiva. Por último, el manual proporciona técnicas de evaluación del hábitat, medición de las condiciones meteorológicas, y marcaje de aves con anillosde colores. Consejos prácticos para la obtención del material necesario, así como referencias bibliográficas pertinentes, acompañan la información sobre cada uno de los métodos expuestos.
Fuente: Manual de métodos de campo para el monitoreo de aves terrestres
C. John Ralph Geoffrey R. Geupel Peter Pyle Thomas E. Martin
David F. DeSante Borja Milá

lunes, 22 de abril de 2013

Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia - Introducción



Libros Rojos de Especies Amenazadas de Colombia
Introducción
Colombia se halla ubicada en la esquina noroccidental de Suramérica.
Su porción continental se encuentra entre los 12º 26’ 46’’ latitud norte y los 4º 13’ 30’’ latitud sur, y entre 66º 50’ 54’’ y 79º 02’ 33’’ longitud oeste, dentro de la franja intertropical. El territorio colombiano ocupa una superficie de 1.141.748 km2 continentales y 930.000 km2 marinos.
Limita al norte con el mar Caribe, por el oriente con Venezuela y Brasil, por el sur con Perú y Ecuador y por el occidente con el Océano Pacífico y Panamá (IGAC 1992, Arango y Lagos 1998).
El país tiene una topografía compleja dominada por los Andes, que atraviesan el territorio de sur a norte. La mitad oriental del país es predominante plana y la mitad occidental es topográficamente más compleja, pues incluye tanto las llanuras caribe y pacífica como la región andina. Los Andes colombianos están conformados por tres cadenas montañosas que corren en sentido más o menos paralelo de norte a sur: la cordillera Occidental, la Central y la Oriental, separadas por los profundos y amplios valles de los ríos Magdalena y Cauca. La cordillera Occidental tiene una altura media de unos 2000 m, mientras que las cordilleras Central y Oriental tienen alturas medias superiores a los 3000 m, y alcanzan elevaciones de más de 5000 m en sus partes más altas. Estas tres cordilleras se unen en un solo macizo al suroccidente del país, cerca de la frontera con Ecuador. Al norte de los Andes, en la llanura del Caribe, se encuentran la Sierra Nevada de Santa Marta, que alcanza una altitud de 5775 m; al nororiente de los Andes, hacia la frontera con Venezuela, se encuentra la cuenca del río Catatumbo, que drena hacia el golfo de Venezuela; en el occidente del país, en la frontera con Panamá, se encuentran la serranía del Darién y el cerro Pirre, los cuales continúan hacia el sur en la serranía del Baudó. La mitad suroriental del país se divide en dos regiones: la Orinoquia en la cual predominan las planicies con formaciones de sabanas y la Amazonia en la cual predominan las planicies cubiertas por formaciones selváticas. En la Orinoquia y la Amazonia se encuentran algunos sistemas montañosos de poca o mediana elevación (pertenecientes al Escudo de las Guayanas), entre los que se destacan las serranías de La Macarena y Chiribiquete (Hilty y Brown 1986, Rangel 1995, Chaves y Arango 1998). En el mar Caribe, el país cuenta con 1600 km de costa y en el océano Pacífico con 1300 km, en donde se encuentra una gran diversidad de ecosistemas marinos y costeros como los arrecifes coralinos, manglares y bosques de transición, sistemas de playas y acantilados, estuarios, deltas y lagunas costeras, lechos de pastos marinos o praderas de fanerógamas y fondos blancos sedimentarios. Entre estos ecosistemas se destacan los bosques de manglar y los arrecifes coralinos, por su alta productividad y diversidad de especies (INVEMAR 2001). La complejidad climática y topográfica del país determina sus grandes regiones naturales: caribe, pacífica, andina, orinoquia, amazonia, oceánica caribe y oceánica pacífica (Hilty y Brown 1986; Chaves y Arango 1998).
En este territorio se encuentra un 10% de la biodiversidad mundial a nivel de especies. Se estima que en el país existen aproximadamente 26.000 especies de plantas vasculares, 1762 aves, 583 anfibios, 506 reptiles y 454 mamíferos (Stotz et al. 1996, Chaves y Arango 1998, Fandiño y Ferreira 1998, Andrade 2001). Entre los grupos mejor estudiados de insectos existen 3019 especies conocidas de mariposas diurnas (Andrade 2001) y 4800 especies de himenópteros (Fernández 2000). En cuanto a los ambientes marinos se estimas aproximadamente 1900 especies de peces, 970 de crustáceos (Acero y Campos com. pers. 2002); 2200 de moluscos, 150 de corales, 290 deequinodermos (Díaz, Reyes, Benavides y Borrero com. pers. 2002).
La avifauna colombiana es la más diversa del mundo y representa aproximadamente el 19% de las especies de aves del mundo (Hernández– Camacho 1993). En 1996 se conocían 1762 especies de aves en Colombia (Stotz et al. 1996), este número ha aumentado gracias al descubrimiento deespecies previamente desconocidas (e.g., Cuervo et al. 2001), el hallazgo de especies cuya presencia no estaba documentada en el país y la división de formas previamente consideradas como coespecíficas. Del conjunto de las especies conocidas en Colombia 66 son endémicas, es decir, su distribución geográfica está totalmente confinada a Colombia, y 96 se consideran casi endémicas por tener la mayor parte de su distribución dentro del territorio nacional (Stiles 1998). La gran riqueza ornitológica colombiana constituye un patrimonio biológico invaluable que debe ser conservado para beneficio de las generaciones actuales y futuras. Sin lugar a dudas las aves constituyen el grupo biológico mejor conocido y el cual recibe la mayor atención popular comparado con cualquier otro grupo zoológico o botánico. Esto hace de las aves sujetos ideales para estimular el interés ciudadano hacia la conservación de la biodiversidad. De hecho, el establecimiento del primer parque nacional natural del país (Cueva de los Guácharos) y la adquisición de las primeras reservas naturales privadas por parte de organizaciones no gubernamentales (La Planada y Acaime) fue motivada por sus avifaunas. La apreciación de las aves en Colombia no solo tiene un gran valor desde el punto de vista ecológico, científico o educativo sino que tiene un gran potencial económico, si se tiene en cuenta que en países como Costa Rica el turismo ornitológico internacional constituye una de las principales fuentes de divisas.
Fuente: a) Renjifo, L. M., A. M. Franco-Maya, J. D. Amaya-Espinel, G. H. Kattan y B. López-Lanús
(eds.). 2002. Libro rojo de aves de Colombia. Serie Libros Rojos de Especies Amenazadas
de Colombia . Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt
y Ministerio del Medio Ambiente. Bogotá, Colombia.

domingo, 21 de abril de 2013

Orígen y evolución de las aves.



Origen y evolución de las aves.
La investigación científica sobre el origen de las Aves comenzó en 1861 en Baviera (Alemania) tras el descubrimiento por parte del investigador Christian E. von Meyer de un fósil de un cráneo semejante al de las Aves modernas, cuya cabeza tenía una mandíbula en forma de pico con dientes situados dentro de los alveolos mandibulares. Este fósil fue identificado con el nombre de “Archaeopteryx Lithográphica”, que significa “ala antigua grabada en piedra” y vivió hace 150 millones de años. Este Archaeopteryx es un fósil transicional, con características claramente intermedias entre las de los Reptiles modernos y las Aves. Es más, uno de los principales motivos por los que no fue clasificado como un reptil fue porque presentaba plumas.
Además, hay que destacar a grupo de los “Arcosaurus”, un grupo de Reptiles pertenecientes al período Mesozoico. El científico Heilamann los llamó también “Tecodontos” y planteó que éstos pertenecían a un grado de Reptiles muy primitivo y que las Aves que conocemos hoy día evolucionaron en su totalidad de ellos.
Cuando todos los individuos han evolucionado de una misma especie y constan de característicasuniformes, se dice que tienen un origen “monofilético”. Huxley, en 1868, fue el primero que propuso relación evolutiva entre Aves y Dinosaurios. Las conclusiones de Huxley fueron aceptadas por muchos biólogos, mientras otros, argumentaban que las similitudes eran debidas a convergencia evolutiva. La hipótesis 'tecodontos' fue duramente cuestionada después del descubrimiento en 1964 de un nuevo Dinosaurio terópodo en Montana. En 1969, este Dinosaurio fue descrito y nombrado Deinonychus por John Ostrom de la Universidad de Yale. La cladística es un método de ordenamiento de especies basado estrictamente en sus relaciones evolutivas, usando un análisis estadístico de sus características anatómicas. En la década de 1980 la metodología cladística fue aplicada a la filogenia de Dinosaurios por primera, mostrando inequívocamente que las Aves eran un grupo derivado de Dinosaurios Terápodos.
Cabe destacar que en 1990 en Liaoning (China) se encontró un pequeño fósil de ave del tamaño de un gorrión que vivió aproximadamente unos 10 o 15 millones de años después del Arcosaurus. Su cola y sus alas eran enormemente parecidas a las de las aves actuales aunque conservaban algunos elementos reptilianos como las costillas y la pelvis. Estos fósiles destacaron especialmente por lo bien preservados que estaban en las formaciones geológicas donde se encontraron, pertenecientes al Cretácico. En 1996, paleontólogos chinos describieron Sinosauropteryx como un nuevo género de Ave, el que provenía de la formación Yixian, pero este animal fue rápidamente reconocido como un Dinosaurio Terópodo con relación cercana a Compsognathus. Sorprendentemente, su cuerpo estaba cubierto de largas estructuras filamentosas. Éstas eran 'protoplumas' dudosas y consideradas como homólogas de las más avanzadas plumas de las Aves, aunque algunos científicos cuestionario esto. Las "protoplumas" se han encontrado en una gran variedad de Terópodos en Yixian y los descubrimientos de Dinosaurios extremadamente parecidos a Aves, así como Aves primitivas parecidas a Dinosaurios, han cerrado casi completamente el vacío morfológico entre Terópodos y Aves. Sin duda alguna, la principal diferencia que se nos puede ocurrir entre Aves y Reptiles, aparte de que unos presentan plumas y pico y los otros no, es la capacidad de vuelo de las Aves.
Fuente: origenyevoluciondelasaves.pdf

Los picos de las aves




Los picos de las aves

Aquí puedes ver reunidas algunas aves que tienen picos típicos, que sirven como ejemplo de adaptación a los hábitos alimenticios de cada animal.
No están todos los picos, pero sí los más llamativos. Casi todas estas aves son fáciles de encontrar en nuestro entorno o de ver en documentales.
LORO. Aparecen en aves que comen semillas y frutos secos.
Así es el pico de los loros y los pericos.
GARZA. Pico fino pero fuerte, que es frecuente en aves pescadoras.
CUERVO. Pico de tamaño grande, muy fuerte, y de una forma que lo hace polivalente. Propio de aves omnívoras.
VENCEJO. Pico minúsculo pero anchísimo. Cuando lo abre aparece una gran boca. Propio de las
aves que cazan pequeños insectos a vuelo.
PÁJARO CARPINTERO. Pico recto, delgado y de tamaño medio.
Propio de las aves que buscan pequeños insectos en agujeros y grietas. Es tan fuerte que puede
usarlo para agujerear troncos.
COLIBRÍ. Pico largo y puntiagudo, propio de las aves que absorben
el néctar de las flores para alimentarse.
LECHUZA. Pico corto, fuerte y curvo. Cazan pequeños vertebrados y se los tragan enteros.
GORRIÓN. Pico cónico, corto y robusto. Muy apropiado para comer semillas.
ÁGUILA. Pico muy fuerte. La parte superior es de mayor tamaño que la inferior y está curvada hacia abajo. Es propio de aves carnívoras que desgarran la carne de otros animales.
GALLO. Pico corto y grueso, propio de aves que buscan su alimento
removiendo o picoteando en la tierra.
GAVIOTA. Pico muy fuerte, abombado en la punta y no demasiado largo. Es típico de aves omnívoras con cierta preferencia por la carne.
PATO. Pico aplanado y ancho. Lo poseen las aves que filtran el fango o que comen hierbas.
Fuente: Grupo Santillana - CIENCIAS A - AMPLIACIÓN

sábado, 20 de abril de 2013

Aves rapaces diurnas de Colombia - Introducción


  

Aves rapaces diurnas de Colombia
Introducción
Las rapaces son aves depredadoras que cazan y se alimentan de insectos, animales muertos y vertebrados tales como anfibios, reptiles, mamíferos, peces y otras aves. Las águilas, los gallinazos, los gavilanes y los halcones son aves rapaces diurnas que tienen adaptaciones para capturar y matar a sus presas como el sentido de la visión, el cual es casi nueve veces más desarrollado que el de los humanos y les permite ver objetos pequeños desde grandes distancias, un tercer párpado semi-transparente que les sirve para proteger el ojo de las agresiones de las presas capturadas y picos curvados y fuertes en forma de gancho para poder desgarrar pedazos de la presa y consumirlos (Fig. I). Algunas de estas aves tienen una dieta amplia, mientras que en otras es sumamente especializada lo que se refleja en su morfología (por ejemplo diferentes formas de picos, tamaños de garras entre otros) y en sus hábitos.
Colombia es uno de los países con mayor diversidad de aves rapaces (Falconiformes) en el mundo, con 76 especies, 8 de las cuales se encuentran en algún grado de amenaza de acuerdo con Renjifo et al. (2002).
Al igual que otras aves rapaces del mundo, las rapaces de Colombia tienen una baja tasa de reproducción (uno o dos polluelos al año), requieren de grandes territorios para sobrevivir. Algunas especies son muy sensibles a la destrucción y a la fragmentación de su hábitat como por ejemplo las especies de selva. Desde esta perspectiva, sus requerimientos ecológicos hacen que este grupo de aves sea considerado como un excelente indicador biológico, ya que su ausencia puede significar grandes cambios en los lugares donde suelen habitar, razón por la cual se han utilizado para evaluar y monitorear los esfuerzos de conservación en diferentes ambientes o ecosistemas (Burnham et al 1989).
Las rapaces al igual que otros depredadores son grupos claves en los ecosistemas a los que pertenecen debido a que ocupan el último nivel de la cadena trófica por lo tanto cumplen un papel importante como controladores biológicos, en contraste con los métodos convencionales de combate de vertebrados plaga (químicos y mecánicos) los cuales suelen ser nocivos para el ambiente.
El estudio de las aves rapaces de Colombia tiene sus primeros indicios hacia finales del siglo XVIII cuando Jacquin (1784 citado por Olivares 1966) estudió el águila arpía dando su procedencia de «las montañas cercanas al río Magdalena, Colombia» y denominándola Vultur coronatus. De 1913 a 1931 aparecen en el Boletín de la sociedad colombiana de Ciencias Naturales artículos del Hno. Apolinar Maria tales como «El Cernícalo» y «El Cóndor». De 1924 a 1945 Swann (citado por Olivares 1966) trató las rapaces colombianas en «A Monograph of the birds of Prey».
A partir de los años 40 aparecen los primeros escritos de F. Carlos Lehmann sobre los gallinazos o buitres americanos (Lehmann 1940) y de Armando Dugand quien elabora una clave analítica de las rapaces colombianas (Dugand 1941). En 1943 Lehmann publica un amplio estudio sobre el águila de la Guyanas (Morphnus guianensis) y algunas notas sobre otros accipitridos, tema que retoma en un artículo al año siguiente (Lehmann 1944) haciendo anotaciones sobre grandes águilas como Oroaetus isidori y Spizaetus ornatus. En 1945, Lehmann escribe nuevamente sobre las rapaces colombianas, solo que en esta ocasión dedica un extenso artículo a la subfamilia Buteoninae el cual acompaña con unas hermosas ilustraciones de su propia autoría.
Por un largo espacio de tiempo no aparecieron publicaciones específicas sobre aves rapaces hasta que Lehmann (1959) escribió uno de los artículos más completos que existen hasta el momento sobre la ecología y la biología reproductiva del águila real de montaña (Oroaetus isidori). Al año siguiente este mismo autor escribió sobre Buteo albigula (Lehmann y Haffer 1960) y dio mayor información sobre otras rapaces poco conocidas del país (Lehmann 1960).
Adicionalmente en la revista Novedades Colombianas 5 y 6 (1960 y 1961) aparecen «Notes on the genus Chondrohierax» y «Remarks on the genus Buteogallus» (citados en Olivares 1966). En 1963 Olivares escribe una monografía sobre el cóndor donde deja consignada la paulatina desaparición de esta ave, clamor que posteriormente fue atendido por varias organizaciones (RENASER 2001) e individuos (Rodríguez et al 1997) que han trabajado por la recuperación de esta insigne y amenazada ave de Colombia. Continuando con los estudios sobre buitres, Lehmann (1965) retoma el tema con una monografía sobre el rey de los gallinazos (Sarcoramphus papa).
A partir de dicho momento las publicaciones sobre las aves rapaces de Colombia experimentaron una disminución. A finales de los 70 aparecen algunos artículos sobre Buteo albonotatus (Meeth y Meeth 1978) y Elanoides forficatus (Lemke 1979). A principios de la década de los 80, Naranjo y Rodríguez (1981) reportan la extensión del rango del milano diminuto (Gampsonyx swainsonii) hacia el valle del Cauca.
Fuente: Aves rapaces diurnas de Colombia
COLOMBIA, DIVERSA POR NATURALEZA
César Márquez
Marc Bechard
Fernando Gast
Víctor Hugo Vanegas
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt
© Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
Alexander von Humboldt
2005

LISTA COMENTADA DE LAS AVES DEL TAGANT - Tringa glareola

  Tringa glareola ― andarríos bastardo Según Lamarche (1988) es poco común en Mauritania, donde presenta pasos apreciables sobre todo en las...