martes, 5 de mayo de 2015

Gaviota Capucho Café- Larus maculipennis

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Aves Marinas y Playeras
Gaviota Capucho Café- Larus maculipennis
Distribución
Se distribuye desde Tierra del Fuego hasta el norte de Brasil por el Océano Atlántico, y hasta el norte de Chile por el Pacífico. Posee una distribución muy amplia, incluyendo no sólo la franja costera de Argentina sino también áreas continentales, particularmente campos y lagunas de agua dulce.
Dimensiones
Mide 35 cm.
Peso
Pesa aproximadamente 300 g.
Características morfológicas
Su dorso es color gris claro y el vientre presenta un tinte rosa pálido. Posee en su cabeza una capucha de color castaño oscuro, casi negro. Su pico y patas son de color rojo. En el invierno su cabeza es blanca con una pequeña mancha oscura detrás de los ojos. Las patas y el pico se tornan grisáceas.
Comportamiento general
Se la observa en bandadas. En el campo acompaña a los arados junto a gaviotas cocineras y chimangos, alimentándose de insectos.
Alimentación
La alimentación de esta especie es muy variada. Consume presas vivas como crustáceos, peces e insectos y carroña, restos de origen humano y presas robadas a otras especies.
También es muy importante su alimentación en campos de cultivo, donde consume principalmente lombrices e insectos.
Reproducción
Se reproduce en lagunas de agua dulce con abundante vegetación.
Forma colonias de tamaño variado, desde algunas decenas de nidos hasta varios centenares. Construye un nido grande con ramas pequeñas en el suelo o en matas de pasto o vegetación baja. Pone 3 o 4 huevos. Los pichones nacen en noviembre y abandonan el nido en febrero.
Estado de Conservación
La Gaviota Capucho Café es una especie ampliamente distribuida. Si bien no existen estimaciones de su tamaño poblacional, no se han observado disminuciones en su número. La UICN en el año 2008 la ha categorizado como de Preocupación menor (LC).
Fuente: Aves Marinas y Playeras

Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural

miércoles, 22 de abril de 2015

Informaciones. Costumbres de las golondrinas

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Informaciones. Costumbres de las golondrinas
Cuando se trata de ayudarse entre sí" la voz que pide auxilio siempre es atendida. M. Dupont, de Nemours, nos relata el siguiente hecho: "He visto, dice, una golondrina que se había enganchado la pata, no, sé cómo, en el nudo corredizo de un hilo, cuyo extremo estaba sujeto a una canaleta del colegio de las Cuatro Naciones. Agotada su fuerza, quedaba colgada y gritaba en la punta del hilo, que a veces levantaba al querer volarse. Todas las golondrinas del vasto dique entre el puente de las Tuileries y el puente Nuevo; y quizás de más allá, se habían juntado en número de varios millares. Formaban una nube, lanzando todas el grito de alarma y de compasión. Después. de una prolongada vacilación, y una deliberación tumultuosa, una de ellas descubrió un modo para libertar a su compañera, lo hizo comprender a las' demás, y empezó a ponerlo en práctica. Se despejó el lugar: todas las que estaban cerca vinieron una por una, como en una carrera de sortija, dando al pasar un picotazo al hilo. Estos golpes, aplicados en el mismo punto, se repetían cada segundo; y tal .vez más ligero aún... Media hora de este trabajo bastó para cortar el hilo y dar libertad a la cautiva. Pero la bandada algo más rala, permaneció hasta la noche, hablando siempre, con una voz que ya no era de angustia, como contándose algo y felicitándose mútuamente.
Todos los hirundínidos son esencialmente insectívoros. Su alimento principal consiste en dípteros, neurópteros, hemípteros, moscas y' mosquitos. Hacen también un abundante consumo de coleopteros. Nunca capturan insectos de aguijón. Naumann cuenta que dio una abeja a un quelidón hambriento, pero éste la devolvi6 en seguida; había sido picado 'en la garganta y murió de la picadura al cabo de dos minutos. Persiguen su presa volando;  pero, en contra de la afirmación de algunos autores  pueden capturar insectos parados sobre objetos. La presa es engullida volando y sin dividirla. Es volando también cuando beben y se bañan; planean  al rozar la superficie del agua, luego sumergen de golpe el pico o la parte del cuerpo.
Las varias especies de hirundínidos difieren por su modo, de reproducción. No efectúan sino una sola unión para toda su existencia. Sus amores, nos dice Dupont de Nemours, son matrimonios que una ternura merecida vuelve indisolubles, y no fantasías del momento como los de algunos pájaros, ni tampoco relaciones de una primavera como son los de la mayoría. Cuando uno de la pareja muere, es raro que el otro no lo siga a los pocos días. Ha desaparecido la grata charla, lo mismo que la caza y el trabajo. Un reposo sombrío, un silencio pesado, son los signos del dolor al que sucumbe el sobreviviente.
El nido tiene generalmente una forma muy artística, hecho con fragmentos de tierra remojada. El de la golondrina rústica representa habitualmente la forma de un cuarto de esfera, teniendo el borde superior horizontal un poco más elevado que el punto de inserción. El nido de la golondrina de ventana tiene la forma de una media esfera con una pequeña apertura situada en la parte superior y un poco al costado. .
Las golondrinas de playa en vez cavan agujeros a lo largo de las barrancas, ensanchan el fondo y lo cubren con briznas de pastos y de plumas.
Es notable el hecho de que, a pesar de los espacios inmensos que recorren durante la migración, los hirundínidos vuelven regularmente a los mismos lugares en donde han nidificado el año anterior. El apego a su nido es tal que aun cuando se les aleje, llevándolos a gran distancia, ellos vuelven siempre; hasta los jóvenes parecen dotados del mismo instinto y regresan al nido en donde han nacido.
Se cuenta al respecto un hecho en verdad maravilloso. Los Capuchinos de Vignolo tenían la costumbre de regalar cada año a un habitante de Módena algunas decenas de pichones de golondrinas sacadas de los nidos del convento; y para que  escapasen, las capturaban al caer de la noche. Una vez el hombre encargado de llevarlas a Módena, habiendo salido en seguida de cazarlas, cometió la torpeza de dejarlas escapar al Uegar cerca de esta ciudad. Lo primero que hicieron una  en libertad, fué volver a Viguolo, en donde llegaron antes del amanecer y en el momento en ·que los Capuchinos estaban reunidos en el ~oro. Los gritos tumultuosos de las aves, en derredor del convento y a una hora en que no acostumbran cantar, llamaron la curiosidad de los religiosos, quienes, después del oficio fueron a visitar los nidos que habían devastado la víspera, y tuvieron la sorpresa de encontrarlos ocupados como antes.
Puesto en línea por la Biblioteca Digital de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Universidad de Buenos Aires
Informaciones. Costumbres de las golondrinas
Anónimo

1922

miércoles, 8 de abril de 2015

LA MIGRACIÓN DE AVES MECANISMOS DE ORIENTACIÓN EN LOS DESPLAZAMIENTOS MIGRATORIOS.

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LA MIGRACIÓN DE AVES
MECANISMOS DE ORIENTACIÓN EN LOS DESPLAZAMIENTOS MIGRATORIOS.
Al principio aparecieron multitud de puntos oscuros en los mecanismos utilizados por las aves para orientarse en los desplazamientos migratorios, encontrando un sin fin de hipótesis formuladas por los investigadores. Así unos decían que las aves conocían la latitud y longitud debido al sentido gradiente o variación de humedades y temperaturas. Otros que poseían una fina sensibilidad frente a la fuerza centrífuga terrestre, o frente a la propia inercia del cuerpo en vuelo. Otros que las aves tenían un órgano específico de la orientación situado (según los autores) en el laberinto del oído, encéfalo e incluso en las propias fosas nasales. Todos estos experimentos resultaron negativos. Llegando a la conclusión de que las formas de orientación no son únicas al igual que las modalidades de migración, dependiendo en ocasiones de la longevidad de las especies o de la amplitud de los viajes. En la actualidad, casi todas de las incógnitas se han resuelto pero debido a la complejidad del hecho muchas aún son insuficientemente conocidas.
Parece ser que existen especies que la orientación del rumbo es innato como el caso del Cuco, que una vez los adultos depositan los huevos en nidos de otras especies, estos inician la migración, cuando los jóvenes vuelan realizan el viaje ellos solos sin nadie que les guíe, sin embargo en aves con vidas largas parece ser que los adultos que ya han realizado varios viajes enseñan a los más jóvenes, como las grullas que suelen vivir entre 20 y 25 años y los jóvenes del año tienen gran dependencia de los padres.
Dependiendo del modelo de migración las aves suelen orientarse por distintos elementos, así los migrantes diurnos suelen orientarse en principio por las referencias físicas del terreno que quedan grabadas en sus cerebros, y por la posición del sol. Mientras los migrantes nocturnos suelen orientarse por la posición de la luna y las estrellas.
Un investigador llamado Kramer, realizó experimentos con migrantes diurnos. Colocó en una jaula en el centro de una habitación circular de paredes uniformes, con un conjunto cíclico de ventanas en la pared de la habitación por donde el ave podía ver el cielo. Y observo la direccionalidad preferente que adoptaba el ave, demostrando que el predominio era el sudoeste en otoño y nordeste en primavera. Dedujo que estas aves se orientaban por la posición del sol. Posteriormente aplicó espejos en las ventanas desviando la luz del sol con un cierto ángulo, la consecuencia fue que el ave desvió la dirección aproximadamente igual que el ángulo de los espejos. Las aves seguían esta direccionalidad durante todas las horas del día. Kramer demostró que el ave para encontrar el rumbo precisaba conocer la posición del sol y la hora del día, ya que el sol cambia de posición a medida que avanza el día.
Otro investigador, el profesor Sauer en el Planetario de Bremen, experimento con migrantes nocturnos utilizando la jaula de Kramer, el experimento consistió en encerrar durante la época de migración posnupcial a varios ejemplares de currucas (Silvia sp.) en una bóveda de cristal, donde coloco distintos cielos artificiales. Así se colocaron sucesivamente los cielos de Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y Turquía , luego el de Chipre, instante en el que las currucas cambiaron el rumbo hacia el sur para seguir el Valle del Nilo, demostrando que las aves se guiaban de las estrellas para llegar a los países árabes. Pero el experimento fue más halla, a una nueva curruca le mostraron el cielo del lago Balkhash, en Asia antes que el de Chipre, la reacción de la curruca fue inmediata: cambio el rumbo hacia el este, para cambiar a rumbo sur, tan pronto como volvió a visualizar la bóveda celeste de Chipre. Sauer demostró que las aves se orientaban por las estrellas y la luna.
Otros experimentos de retorno consistieron en coger y anillar aves que estaban cebando a sus pollos y trasladarlas a puntos lejanos, se observó que el porcentaje de vuelta era mucho más elevado en las aves  migratorias y bajo en las sedentarias (la mayoría no volvían). Se observó que la distancia en algunas especies era factor decisivo para el retorno, así en el caso de los Estorninos (Sturnus sp), distancias inferiores a 300 km. regresaban a las 24 / 48 h., a poca distancia más tardaban de 3 a 4 días e incluso no regresaban.
En 1.953 R. Mazzeo hizo transportar en avión un petrél inglés (Hydrobates pelagicus) desde las costas británicas hasta Boston, donde fue liberado, en 13 días fue capaz de encontrar su nido tras un vuelo de 5.100 km. En 1.958 K. Kenyon y D. Dice realizaron el experimento con un albatro (Diomeda immutabilis), después de un vuelo de 6.500 Km. en 32 días, esta ave marina regresaba a su nido.
Otros experimentos consistieron en coger 10 golondrinas en Berlín y trasladarlas a Madrid (1.850 km), de ellas 2 lograron volver a sus nidos. También se cogieron 28 vencejos reales (Apus melba) suizos y se trasladaron a Lisboa (1.620 km), 12 regresaron a su comarca de origen, regresando uno antes de 3 días. Se conoce desde antiguo que las palomas mensajeras encuentran su palomar a 1.500 km. de distancia, estas aves han sido utilizadas por el hombre desde los años 3.000 antes de J.C.
Otros experimentos consistieron en anillar tanto a aves adultas como jóvenes, las cuales se liberaron en localidades distantes, observando que las aves jóvenes iban a para a países que no les correspondían mientras la mayoría de los adultos llegaban a su verdadero país de destino.
En 1.968 J. Reille puso de manifiesto la existencia de una sensibilidad a los campos magnéticos en la paloma mensajera. Un experimento con esta ave demostró que las palomas que se les había aplicado un iman en la cabeza tuvieron mayor dificultad en encontrar el palomar que las que no lo llevaban. Con tiempo soleado, las palomas con imán o sin él no tuvieron problemas para regresar ya que se orientaban por el sol, pero con cielos nublados, las palomas que no tenían imán llegaban sin ningún problema al paloma, mientras que las aves con el imán en la cabeza muchas les era imposible encontrarlo, así se concluyo que las palomas mensajeras en días nublados se orientan por los campos magnéticos de la Tierra.
El ornitólogo W. Wiltschoko y su profesor Merkel demostraron con el Petirrojo europeo, migrador nocturno, que colocándolo en una jaula octogonal las aves se orientaban sin otra referencia que el campo magnético (se hicieron experimentos con campos magnéticos artificiales).
Con otros experimentos con golondrinas comunes (Hirundo rustica), llegaron a la conclusión que estas aves interpretan la posición del sol y las estrellas, calculando la hora del día; es capaz de detectar frentes nubosos y tormentas que se aproximan cambiando el rumbo; es capaz de recibir vibraciones sonoras ultracortas características de cada zona del planeta; calculan con mucha exactitud su posición dentro del campo magnético de la Tierra, y por último es capaz de visualizar las tramas que varían según la hora del día que forman la luz solar al entrar en contacto con la atmósfera.
De todas maneras se conocen que existen varias formas de orientación para conseguir un rumbo correcto en el difícil viaje pre y posnupcial que repiten año tras año.
Fuente: LA MIGRACIÓN DE AVES
Grup d'Estudis i Protecció de les Rapaces (G.E.R.)

JOSE V. BORT CUBERO J. LLUIS BORT CUBERO

viernes, 13 de marzo de 2015

“Conservación y desarrollo en la Meseta de Tagant

LISTA COMENTADA EN LA MESSETA DE TAGANGA

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Alopochen aegyptiaca ― ganso del Nilo
Citado por Lamarche (1988): "quelques sujets en Nov. et Déc. plus au
Nord: Gabou, Tamourt n'Naaj". En enero de 2009 censamos 86 en el lago
Dekla, 70 en el Gabou y 4 en Marshla. Algunas observaciones previas en estas mismas localidades, que incluyen, para el Gabou, las de 30 aves en noviembre de 2006 y 150 en febrero de 2007.

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Plectropterus gambensis ― ganso espolonado
Lamarche (1988) lo señala reproductor en "zones humides
sahéliennes: lac d'Aleg, Tamourt n'Naaj... d'Août à Octobre". De acuerdo con Fishpool & Evans (2001), tanto en el lago Gabou como en Tâmourt en
Na'âj se habrían llegado a censar 1.200 individuos. En el Gabou anotamos
50 aves en noviembre de 2006, una en febrero de 2007 y 15 en enero de
2009.

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Sarkidiornis melanotos ― pato crestudo
En el lago Gabou contamos 280 el 20 de febrero de 2007 y 165 el 26
de enero de 2009 (fotos), y también lo hemos observado en Dakla (50 aves
el 20 de febrero de 2007) y en Ikini Mw. Sería poco común en Mauritania,
con presencia en el Delta del Senegal (decenas) y los humedales del Sahel,
y movimientos hacia el norte durante la estación lluviosa (Lamarche, 1988).
Anas acuta ― ánade rabudo
De acuerdo con Fishpool & Evans (2001), en el lago Gabou se habrían
llegado a contar 6.000 individuos y en Tâmourt en Na'âj, 11.000 (año
2000). En enero de 2009 contamos unos 4.000 ánades (Anas spp.) en el
Gabou, de los que, por las fotos tomadas a través del telescopio, buena
parte eran Anas acuta. Además, un centenar de aves en el lago Bouraga el
22 de febrero de 2007.

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Anas querquedula ― cerceta carretona
Según Fishpool & Evans (2001), en el lago Gabou se habrían llegado a
contar hasta 14.000 individuos y en Tâmourt en Na'âj, 24.000 (año 2000).
En febrero de 2007 (días 20 y 21) contamos 1.800 aves en el Gabou, 1.560
en Marshla, 500 en Dekla y 200 en Ikinim, y en enero de 2009, 70 en
Dekla, 13 en Marshla y 11 en Bouraga, así como muchas en el Gabou (a lo
lejos vemos unos 4.000 Anas spp., que en su mayoría debían repartirse
entre A. querquedula y A. acuta).
Fuente: Universidad Complutense de Madrid
Proyecto de Cooperación al Desarrollo
“Conservación y desarrollo en la Meseta de Tagant
(Mauritania)” ©UCM-2009
Proyecto “Conservación y desarrollo en la Meseta del Tagant”
Eduardo de Juana, José María Hernández, Tomás Santos y José Luis Tellería

Departamento de Zoología – Facultad de Ciencias Biológicas- UCM

miércoles, 11 de marzo de 2015

El quetzal, Una maravilla ancestral

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El quetzal,
Una maravilla ancestral
Admirado desde la época prehispánica por su hermoso e iridiscente plumaje, el quetzal (Pharomachrus mocinno) habita desde los bosques de niebla del sureste de México hasta el noreste de Panamá.
Para las culturas mesoamericanas, el quetzal fue símbolo de vida, de fertilidad y de abundancia. Los mayas utilizaban sus plumas como moneda y como adorno para sus estandartes y atuendos. Para obtenerlas capturaban vivo al quetzal cuando migraba hacia las tierras más bajas (justo después de la reproducción), se las arrancaban y lo dejaban en libertad. Por ser considerado un animal sagrado, matarlo ameritaba la pena de muerte.
El quetzal macho mide aproximadamente 35 centímetros de largo; se distingue por su color verde metálico, por su penacho, pecho y abdomen rojo, su  pico amarillo y su espectacular cola, que llega a medir hasta 90 centímetros.
La hembra, como sucede en muchas especies de aves, es menos llamativa, ya que carece de penacho, tiene el pecho gris, el pico negro y la cola mucho más corta.
En la época reproductiva, los machos exhiben su plumaje, su cola y sus habilidades ante las hembras realizando vuelos nupciales sobre las copas de los árboles. Anidan en los agujeros de los troncos y ponen de dos a tres huevos de color azul pálido, que los padres incuban durante unos 18 días. Los pichones nacen desnudos, pero en tres semanas adquieren su plumaje. En el empollamiento y la crianza de los polluelos participan los dos miembros de la pareja. Al terminar la reproducción, los quetzales inician la migración hacia ecosistemas de menor altitud.
En cuanto a su alimentación, el quetzal se considera una especie omnívora, pues de jóvenes devoran pequeños vertebrados, así como insectos y moluscos, posteriormente que sustituyen por diferentes frutos, pero 40 por ciento de su comida la constituyen los
aguacatillos silvestres.
La situación actual de esta especie es controversial, pues en México se le considera como especie en peligro de extinción mientras que a escala global se le clasifica como especie de bajo riesgo, por su amplia distribución territorial, no obstante que las poblaciones presentes en esas áreas son muy reducidas. Sin duda, la supervivencia de esta especie se encuentra gravemente amenazada por el tráfico ilegal, por ser altamente cotizada como especie de ornato y por la pérdida de su hábitat, el cual se ha visto reducido en 78 por ciento en los últimos 30 años.
Fuente: KIWANJA

Universidad Iberoamericana - Ciudad de México

LISTA COMENTADA DE LAS AVES DEL TAGANT - Tringa glareola

  Tringa glareola ― andarríos bastardo Según Lamarche (1988) es poco común en Mauritania, donde presenta pasos apreciables sobre todo en las...