miércoles, 24 de julio de 2013

Pericos - Reproducción


Pericos -  Reproducción
La inmensa mayoría de los pericos no presentan dimorfismo sexual, esto es, los machos y las hembras son idénticos. En muy pocos casos los machos suelen ser un poco más grandes o presentan colores ligeramente diferentes, pero en general su plumaje y tamaños son iguales. La única excepción notable de dimorfismo sexual es una espe-cie que durante mucho tiempo se pensó eran dos distintas; el perico eclectus (Eclectus roratus) originario de Nueva Guinea, Australia e Indonesia. En este caso la hembra tiene un plumaje de color rojo brillante y el macho es verde.
Sin embargo, si hay especies que tienen algunas diferencias visibles entre los sexos, por ejemplo los machos del perico de frente blanca (Amazona albifrons) y el perico yucateco (Amazona xantholora) tienen parches rojos en las alas y las hembras no. El macho del periquito catarina (Forpus cyanopygius) tiene un parche azul en las alas y rabadilla y la hembra no, y en los periquitos australianos, los machos tienen el cere encima del pico azul y en las hembras es de color carne.
Los pericos son generalmente monógamos y forman parejas estables año tras año. Se estima que las especies más grandes como guacamayas y algunas amazonas pudieran formar parejas de por vida. Hay especies polígamas como el Kea y Kakapo de Nueva Zelanda.
El mantener una pareja constante año tras año es muy útil para los pericos por muchos motivos. Al ser una especie social, la pareja les brinda estabilidad y la posibilidad de aprender uno del otro. Se sabe que las parejas jóvenes tienen menor éxito en la reproducción que las parejas más viejas. Esto es porque aprenden a escoger mejor los sitios de anidación y son mejores padres. De hecho, las parejas jóvenes tardan algunos años en llegar a reproducirse por la falta de sitios de anidación que son ocupados rápidamente por las parejas viejas. Los pericos usual-mente ocupan el mismo nido año tras año, y las parejas jóvenes tienen que esperar a que sea desocupado o posiblemente intentar sacar a los ocupantes.
La pareja se establece después de un cortejo corto y no muy elaborado. A diferencia de muchas otras aves los cortejos de los pericos se reducen a movimientos simples de inclinación de la cabeza, o mover la cabeza de arriba abajo, bajar las alas, aletear rápidamente, mover la
cola, levantar la pata, dilatar las pupilas, etc. Algunas especies como las cacatúas levantan la cresta de la cabeza y otras abren las alas para mostrar parches de color brillante. Posiblemente el cortejo más espec-tacular de un perico lo realiza la cacatúa de palma que se cuelga de cabeza en una rama, abre las alas, levanta su cresta y sus cachetes sin plumas se enrojecen.
Los cortejos en la guacamaya verde (Ara militaris) consisten en caricias mutuas, pequeños picotazos en la cabeza, vuelos cortos de rama en rama, bailes y contoneos en los que hay contacto de sus cloa-cas y un acicalamiento que es básico en la estimulación y estrechamiento de lazos. Los cachetes de las guacamayas, que en buena parte están desprovistos de plumas, llegan a enrojecerse. Como parte del cortejo los pericos realizan la llamada alimentación de cortejo que consiste en que el macho alimenta comida regurgitada en el pico de la hembra de la misma manera en la que las hembras alimentan a sus pollos.
Después de cortejos cortos o nulos, los pericos pueden poner de uno a ocho huevos, pero generalmente ponen dos a cuatro huevos. Dado que la mayoría de los pericos anida en cavidades, sus huevos son blancos, esto es debido a que no requieren de colores crípticos para ser usados como camuflaje. En general las especies más pequeñas ponen mayor cantidad de huevos que las especies más grandes, y así, especies como el periquito de frente naranja (Aratinga canicularis) pone hasta cinco huevos y la guacamaya verde (Ara militaris) hasta tres huevos
Fuente: Reproducción LECTURA 05

DEFENDERS OF WILDLIFE

lunes, 22 de julio de 2013

Aves rapaces diurnas de Colombia

Aves rapaces diurnas de Colombia
Los cladogramas basados en la morfología de la siringe y los análisis del citocromo b sugieren que las dos especies del género Daptrius (D. ater y D. americanus), no son del todo taxas hermanos y de hecho, D. ater puede estar más cercanamente relacionado con el género Milvago y D. americanus al género Polyborus (Griffiths 1999). Esta división había sido sugerida previamente con base en diferencias en el uso del hábitat y el forrajeo (Brown y Amadon 1968).
La relación de los tres últimos géneros en la familia, ha sido históricamente problemática y la ubicación de estos tres géneros con los caracaras está en conflicto con los resultados de cuatro análisis cladistas: un estudio osteológico (Becker 1987), un análisis morfológico (Kemp y Crowe 1990), un análisis basado en la morfología de la siringe (Griffiths 1994), y un análisis basado en las secuencias del citocromo b (Griffiths 1997).
La subfamilia Falconinae incluye las especies del género Falco y las rapaces diurnas más pequeñas, los halcones pigmeo (Polihierax) y los halconcitos (Microhierax). El origen evolutivo y la historia del género Falco no pueden ser desarrollados en mayor detalle debido a los escasos registros fósiles. No existen fósiles que puedan ser asignados con certeza al género antes del Pleistoceno; sin embargo parece razonable suponer que especies con las características propias del género existieron hacia el Mioceno, algunos 20 millones de años atrás (Cade 1982).
Los actuales cernícalos se consideran los más cercanos en forma y hábitos a los halcones ancestrales, mientras que el halcón peregrino y otros halcones grandes representarían formas derivadas más recientes (Suschkin 1905, Brown y Amadon 1968). Es posible que las poblaciones ancestrales estuvieran conformadas por halcones de pequeño a mediano tamaño con marcadas diferencias sexuales en el plumaje pero con escaso o ningún dimorfismo sexual en el tamaño (Cade 1960). Probablemente estos fueron más como el cernícalo euroasiático (Falco tinnunculus) y fueron depredadores generalistas que capturaban presas tanto del suelo como en el aire y se alimentaban de una amplia variedad de insectos, al igual que de vertebrados pequeños, incluyendo reptiles, aves y mamíferos. A partir de estos halcones ancestrales algunos subtipos adaptativos básicos evolucionaron durante el pleistoceno y estos mismos en su momento irradiaron durante la misma época en los grupos o subgéneros que reconocemos entre las especies actuales.
El subgénero Hieracidea que incluye una sola especie: el halcón café de Australia (F. berigora), el subgénero Tinnunculus con 10 especies de cernícalos y el grupo de los cernícalos aberrantes se derivan presumiblemente de manera directa de un linaje ancestral del cernícalos. Los alcotanes, cazadores altamente aéreos con sus alas inusualmente largas y cola corta son situados en el subgénero Hypotriorchis y el esmerejón es ubicado en un subgénero propio Aesalon. Las especies neotropicales como el halcón de garganta blanca, el halcón murcielaguero y el halcón perdicero son agrupados con el halcón de Nueva Zelanda en el subgénero Nesierax. El subgénero Hierofalco incluye siete especies de halcones de desierto que parecen haber evolucionado en el Pleistoceno para explotar hábitats secos y árticos y el subgénero Rhyhchodon incluye a los halcones similares al halcón peregrino el cual está adaptado a capturar aves en el aire.
Este es el estado del conocimiento en relación a la evolución y sistemática del orden falconiformes.
Tal como se mencionó anteriormente, con la aplicación de técnicas moleculares, se pueden esperar grandes cambios a nivel de los orígenes evolutivos y filogenia de las aves rapaces diurnas.
Fuente: Aves rapaces diurnas de Colombia
COLOMBIA, DIVERSA POR NATURALEZA
Instituto de Investigación de Recursos Biológicos
"Alexander von Humboldt"
César Márquez
Marc Bechard
Fernando Gast

Víctor Hugo Vanegas

viernes, 19 de julio de 2013

Pavo Real - Pavo Cristatus Azul y Blanco


Pavo Real - Pavo Cristatus Azul y Blanco
Clasificación: Orden Galiformes, familia Fasiánidos
Características: Los pavos reales son los galiformes de mayor tamaño. Los
tarsos son muy altos, y los del macho están armados de un fuerte espolón. Los
machos presentan las coberteras de la cola extraordinariamente alargadas y de
vivos colores; se prolongan por encima de la cola, constituida por 20 plumas, y
forman un largo séquito que es abierto como una rueda durante la parada nupcial.
El plumaje es una mezcla muy viva de colores verde, azulado, blanco, rojo.
Alrededor de los ojos se dispone una zona desnuda y encima de la cabeza está
presente una especie de corona de plumas. La hembra presenta un plumaje de
tonos más apagados, carece de largas plumas en la cola y ésta está formada
únicamente de 18 elementos.
Hábitat: El pavo real salvaje habita en zonas de selva, en las proximidades
del agua.
Áreas de distribución: Especie originaria de la india, actualmente a
través de la cría artificial está extendida por amplias zonas del mundo.
Vida y costumbres: El pavo real construye un nido entre los matorrales o
incluso, aunque mucho menos frecuente, en las cavidades de las ramas y
orquedades de los edificios. Generalmente pone 3-5 huevos, que son incubados
durante 28 días. Las crías se desarrollan lentamente. El macho joven no completa
la rueda hasta la edad de 3 años (pero aún puede aumentar en longitud hasta
alcanzar 1,80 metros al sexto año de vida).

miércoles, 17 de julio de 2013

Aves Marinas y Playeras- Problemas de conservación


Aves Marinas y Playeras
Problemas de conservación
Los principales problemas de conservación que enfrentan las aves marinas están relacionados con la modificación de su hábitat terrestre y marino (reproductivo y de alimentación). Las amenazas en tierra, durante el periodo reproductivo, están dadas por la introducción de especies exóticas en las colonias, como perros, gatos, ratas, y otros mamíferos que predan sobre adultos, pichones o huevos. También la introducción de ganado genera erosión del suelo y cambios en las comunidades vegetales que pueden afectar la calidad del hábitat de nidificación. Por otra parte, el turismo produce un alto impacto en las colonias, provocando la deserción de nidos por parte de las aves adultas, y exponiendo a huevos y pichones ante predadores.
En el mar, la actividad pesquera es la mayor amenaza para las aves marinas. Por un lado, la sobrepesca disminuye la disponibilidad de presas, y por el otro, las aves son capturadas accidentalmente en las artes de pesca. En particular, las aves buceadoras son atrapadas en redes de arrastre, mientras que los albatros y petreles quedan enganchados al intentar comer la carnada de los palangres. Algunas especies, en particular las gaviotas, aprovechan los descartes pesqueros, obteniendo de esta manera una fuente de alimento no disponible regularmente. Esto ha favorecido al crecimiento de las poblaciones de gaviotas, lo cual se traduce en un problema para otras especies que compiten por el espacio de nidificación o que son sus presas.
La contaminación por metales pesados, organoclorados, petróleo y plástico es otro de los problemas de conservación a los que se enfrenta este grupo de aves. Es frecuente ver animales ingiriendo restos plásticos derivados de actividades pesqueras; o con sus patas, picos o alas enganchados en restos de líneas de pesca. Los derrames de petróleo pueden causar mortalidades masivas en tiempos cortos. Sin embargo, los derrames crónicos, si bien no son tan evidentes, son un problema constante. En particular, las aves que nadan o bucean están más expuestas, con un alto costo, ya que pierden la impermeabilidad de sus plumas, su protección frente a las frías aguas, lo que las obliga a salir a la costa y dejar de alimentarse.
AVES PLAYERAS
Las aves playeras son aquellas que usan mayormente las costas marinas, aunque también se puede encontrar aves playeras en costas de ríos, lagos, lagunas o en pastizales.
La mayoría de estas especies migra, y atraviesa océanos durante su viaje. En el mismo, raramente tocan el agua. Aprovechan los vientos para cubrir rápidamente grandes distancias. Durante la migración forman grandes bandadas, que vuelan a una altura de hasta 6000 m, a velocidades que alcanzan los 90 km/h.
Las aves playeras se alimentan mayormente de invertebrados: insectos, caracoles, gusanos marinos y moluscos bivalvos. Localizan a sus presas visualmente o a través del tacto, en el agua, fango o arena.
Existe una gran variabilidad en la morfología del pico, lo cual permite que cada especie utilice diferentes hábitats de alimentación, que se alimente de presas de diferente tamaño o enterradas a distinta profundidad.
El comportamiento de estas aves está fuertemente relacionado con el movimiento de las mareas, ya que el agua cubre sus áreas de alimentación y altera la disponibilidad de presas. Por lo tanto, las aves utilizan la zona intermareal para alimentarse durante la marea baja, y descansan en playas de arena y pastizales durante la marea alta.
Generalmente, son animales gregarios durante la etapa no reproductiva. En cambio, defienden su propio territorio cuando se están reproduciendo. Sólo algunas especies reproducen en colonias. La mayoría de las especies son monógamas. Forman una sola pareja en la estación reproductiva (que muchas veces persiste año a año) y ambos integrantes de la misma se encargan del cuidado de los pichones.
También, se ha observado la poliginia en algunas especies, como el Playero de Rabadilla Blanca. En este caso, un mismo macho copula con varias hembras durante la estación reproductiva, y sólo las hembras se ocupan del cuidado de las crías. Otras especies son poliándricas: una hembra copula con varios machos, y es éste quien se encarga de incubar los huevos y alimentar a los pichones (falaropos y jacanas).
Sus nidos son simplemente un pequeño pozo en el suelo, generalmente cerca del agua, al que acondicionan con piedras, conchas marinas, pastos u hojas. Ponen entre 1 y 4 huevos. Su periodo de incubación varía entre 15 y 40 días dependiendo de la especie. Los pichones son precociales, y abandonan el nido a los dos días de nacer, para alimentarse junto a sus padres.
Fuente: Aves Marinas y Playeras

Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural

lunes, 15 de julio de 2013

Pericos Vida en sociedad


Pericos
Vida en sociedad
Los pericos son aves sociales en todo el sentido de la palabra. Se juntan en grandes parvadas para alimentarse, trasladarse o dormir, e incluso algunas especies forman parvadas mixtas con otras especies de pericos. Hay pocas especies que anidan de forma colonial y gene-ralmente lo hacen de forma individual. Los pericos son monógamos y algunas especies forman parejas de por vida. Aparentemente solo el Kea y Kakapo de Nueva Zelanda son polígamos.
Los pericos pueden formar parvadas de miles hasta un millón de aves o pequeños grupos de cuatro o diez miembros. Sin embargo, la pareja es la base de la sociedad de los pericos. Aún en grandes parva-das, se puede distinguir que los pericos vuelan en pareja o grupos fami-liares formados por los padres e hijos. Cuando aterrizan en un árbol o el suelo, inmediatamente los individuos de la pareja o grupo familiar se acercan unos con otros.
Vivir en grupos grandes requiere de formas de comunicación para lograr cierta armonía y orden social. Se hace necesario que existan ciertas conductas que eviten la agresión y peleas entre los miembros del grupo. El acicalamiento y la alimentación de cortejo son unas de ellas especialmente entre la pareja, las cuales permiten que la pareja mantenga los lazos de unión incluso fuera de la época de reproducción.
Sin embargo, con aves que poseen picos tan fuertes capaces de causar heridas graves, se requieren de otras conductas para evitar daños o incluso la muerte. De hecho, los pericos rara vez se pelean hasta causarse algún daño. Utilizan posturas para amedrentar al rival que consisten en abrir las alas o el pico de forma amenazadora. La apertura del pico determina la amenaza de ataque y si esto no funciona se recu-rre al picotazo. Algunas veces se entrelazan los picos pero se sueltan inmediatamente. Se ha documentado que las especies con picos más pequeños y débiles son más propicias a recurrir al picotazo que las especies con picos más grandes y fuertes. Evidentemente la posibilidad de una herida es mayor con un pico fuerte y es deseable evitarlo.
Además, las especies que viven de forma más solitaria tienden a ser más agresivas que las especies que viven comúnmente en parvadas grandes. Se requiere de la agresividad para sobrevivir solitariamente mientras que se requiere ser más tolerante para poder vivir cercana mente con muchos individuos. Para evitar agresiones algunas especies adoptan posturas de sumisión en las que encogen la cabeza y realzan un poco las plumas, incluso algunas agachan la cabeza o tratan de esconder el pico.
Fuente: LECTURA 04

DEFENDERS OF WILDLIFE 

viernes, 12 de julio de 2013

Cría en cautiverio de Reina Moras.


Cría en cautiverio de Reina Moras.
Reina mora grande: Cyanocompsa
Brisonii de más o menos 16 cm., pico muy grueso y negro, el macho es azul, con el periocular, frente y hombros celestes, las hembras y juveniles de dorso castaño y ventral canela, se las encuentra en las regiones de montes y selvas de las provincias del centro y norte de Argentina.
*Reina mora chica: Cyanocompsa glaucocaerulea de 14 cm., macho mucho más celeste que la reina mora grande, pico grueso más corto y base de la mandíbula blancuzca, hembras y juveniles iguales a las hembras de la reina mora grande, habita las provincias mesopotámicas.
* Reina mora enana: amaurospiza moesta, de 11 cm., pico menor que las anteriores, recuerda el de la corbatita, el macho es negro azulado opaco, plumas interior del ala blancas no muy notables, las hembras son de dorso castaño, alas y cola pardas, ventral canela, habita en las selvas de Misiones.
Vamos a tratar aquí la reina mora grande que es la más habitual y conocida. El macho es un excelente cantor, valiente y dominador, es muy común escuchar que alguno está “asustado” por haber encontrado otro con más valentía. La hembra por lo general no canta, pero en época de cría, quizás para estimular a su pretendiente, suelta un canto suave, poco audible a cierta distancia, pero muy armonioso, lo que lleva al macho a una frecuencia intermitente de canto de hasta 3 minutos seguidos.
La corte para el emparejamiento es una verdadera fiesta, según escribió el Sr. García Rey en la revista Hornero: “el trato de mis ejemplares de reina mora no puede ser más afectuoso. Después de que están juntos y adaptados al cautiverio, la hembra comenzó a precuparse por la alimentación del compañero, dándole comida en el pico, no comida del buche, pero sí granos de alpiste que previamente descascaraba. Esto provocó el efecto, obviamente buscado, de que en breve tiempo estaban compañerísimos. Era interesante también ver como festejaban y como se llamaban para estar juntos uno al otro. El que quería atraer al otro, levantaba la cola, separando un tanto las directrices, entreabriendo la plumas de las alas, alzando la cabeza un poco para atrás, entreabriendo el pico de donde emitía un chillido suave y continuo, esto acompañado con el estremecimiento del cuerpo y arremolinando las plumas de la región posterior”.
Esa actitud no la toma el ave de golpe, se le va dando de a poco, gradualmente hasta mantenerse en una especie de éxtasis. El que tan atrayentemente es llamado, siempre cede a la invitación y se acerca al otro, dando muestras de inquietud, agitando la cola, con movimientos bruscos de un lado para el otro. Aproximándose entonces trayendo en el pico un granito cualquiera, que ofrece al solicitante de su compañía. Esto da a quien observa la impresión de que las dos aves cambiaron un beso.
Estas escenas se repiten muchas veces, especialmente en primavera y otoño.
Fuente: Reinamoras ( Cyanocompsa brissonii)
Relizado por Omar Garcia con la colaboración de Hugo Ferrari y Diego Pronzatti para
Carduelios@gruposyahoo.com

Cría en cautiverio de Reina Moras.

miércoles, 10 de julio de 2013

Costumbres de golondrinas


Costumbres de golondrinas. - Reproducimos de la revista belga "Le Gerfaut", el siguiente artículo de M. Eug. Tant
La golondrina es uno de los pájaros cuyas costumbres han sido mejor estudiadas por el naturalista, y del que el poeta ha celebrado mejor" la fidelidad, la alegría y la dulzura; siendo objeto en casi todos los pueblos del mayor respeto, mezclado con frecuencia con las supersticiones más increíbles.
El pueblo confunde generalmente entre sí las varias especies de hirundínidos que viven en nuestro país. La golondrina rústica, la de ventana, y la de playa, tienen el nombre común de golondrinas.
Los hirundínidosse encuentran en casi toda la. superficie terrestre. Sin embargo, parece que disminuyen .en número a medida que se va hacia los polos y tan sólo algunos raros individuos frecuentan aquellas regiones frías, en donde les falta el alimento.
En las costumbres de estas interesantes aves, un hecho llama especialmente la atención de los observadores: es su migración. Muchas ideas falsas fueron divulgadas al respecto y con frecuencia los hombres más ilustres trataron de acreditar estos errores con la autoridad de su nombre.
La cama de (lista migración fue por mucho tiempo un profundo misterio. En nuestros días, nuestras ideas acerca de esta cuestión son más netas y sabemos que esos viajes son provocados por el hambre que impulsa estas aves a dejar un país en donde no encuentran más con que comer y -les obliga a buscar una región en la que hallarán su subsistencia.
 La dificultad en concebir viajes muy prolongados y la incertidumbre que- reinaba antiguamente acerca del lugar de destinación, había inducido a los antiguos a negar la emigración de las golondrinas.
Aristóieles y Plinio dicen que las golondrinas van a pasar el invierno en climas más suaves, cuando estos no están muy alejados; pero si ellas están muy distantes de esas regiones templadas, permanecen durante el invierno en su país nativo y se limitan a ocultarse en algunas cuevas de montaña bien expuestas. Aristóteles agrega seriamente que se han encontrado muchas que estaban en el fondo de las cavernas y las que _no tenían una sola pluma sobre el cuerpo. -
Esta opinión encontró todavía otros defensores y vemos a Alberto, Agustín Nyphus, Gaspar Heldelin y algunos más asegurar que habían encontrado varias veces durante el invierno, en Alemania, golondrinas entumecidas en árboles huecos y hasta en sus nidos.
Esta creencia se había hecho tan popular que muchos poetas sacaban de ella temas de comparación.
Hacia 1555, un obispo de Up,sal, llamado Alaüs Maguus, y el jesuita  Kirscher  atestiguaron que en los países del norte, los pescadores sacaban a menudo, en sus redes con el pescado, grupos de golondrinas apelotonadas, enganchadas entre si, de los picos, patas y alas; que estas aves trasportadas en lugares abrigados, se reanimaban con bastante rapidez, pero para morir casi enseguida, y que sólo conservaban la vida después de su despertar aquellas que bajo la influencia de la buena estación se des entumecen insensiblemente.
El jesuita  Kirscher sostenía más adelante que hacia el principio del otoño, las golondrinas se tiran en masa en los pozos, en los algibes y en los pantanos. Este error fue admitido rápidamente de un modo universal y el gran Linneo mismo creyó oportuno darle como una sanción apoyándola con toda la, autoridad de una adhesión; sólo que la -¡imitó a la golondrina de ventana y a la de chimenea.
La Sociedad Real de Londres se interesó también por esta; cuestión y encargó a Hevelius y Shaeffer de verificar los hechos citados. Estos, en su informe, confirmaron las afirmaciones de Kirscher. Etmul1er, Kle:n y Walerius fueron del mismo parecer y el Dr. Colas sostuvo que había visto diez y seis golondrinas extraídas del lago Sameroth, unas treinta sacadas del gran estanque real en Rosmeilen y dos más en Schledeiten cuando salían del agua. Hasta agregó que estaban enteramente mojadas y debilitadas.
Fuente: Anónimo (1922) Informaciones. Costumbres de las golondrinas. Hornero
002 (04) : 305-311
www.digital.bl.fcen.uba.ar
Puesto en línea por la Biblioteca Digital de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Universidad de Buenos Aires


LISTA COMENTADA DE LAS AVES DEL TAGANT - Tringa glareola

  Tringa glareola ― andarríos bastardo Según Lamarche (1988) es poco común en Mauritania, donde presenta pasos apreciables sobre todo en las...