viernes, 19 de julio de 2013

Pavo Real - Pavo Cristatus Azul y Blanco


Pavo Real - Pavo Cristatus Azul y Blanco
Clasificación: Orden Galiformes, familia Fasiánidos
Características: Los pavos reales son los galiformes de mayor tamaño. Los
tarsos son muy altos, y los del macho están armados de un fuerte espolón. Los
machos presentan las coberteras de la cola extraordinariamente alargadas y de
vivos colores; se prolongan por encima de la cola, constituida por 20 plumas, y
forman un largo séquito que es abierto como una rueda durante la parada nupcial.
El plumaje es una mezcla muy viva de colores verde, azulado, blanco, rojo.
Alrededor de los ojos se dispone una zona desnuda y encima de la cabeza está
presente una especie de corona de plumas. La hembra presenta un plumaje de
tonos más apagados, carece de largas plumas en la cola y ésta está formada
únicamente de 18 elementos.
Hábitat: El pavo real salvaje habita en zonas de selva, en las proximidades
del agua.
Áreas de distribución: Especie originaria de la india, actualmente a
través de la cría artificial está extendida por amplias zonas del mundo.
Vida y costumbres: El pavo real construye un nido entre los matorrales o
incluso, aunque mucho menos frecuente, en las cavidades de las ramas y
orquedades de los edificios. Generalmente pone 3-5 huevos, que son incubados
durante 28 días. Las crías se desarrollan lentamente. El macho joven no completa
la rueda hasta la edad de 3 años (pero aún puede aumentar en longitud hasta
alcanzar 1,80 metros al sexto año de vida).

miércoles, 17 de julio de 2013

Aves Marinas y Playeras- Problemas de conservación


Aves Marinas y Playeras
Problemas de conservación
Los principales problemas de conservación que enfrentan las aves marinas están relacionados con la modificación de su hábitat terrestre y marino (reproductivo y de alimentación). Las amenazas en tierra, durante el periodo reproductivo, están dadas por la introducción de especies exóticas en las colonias, como perros, gatos, ratas, y otros mamíferos que predan sobre adultos, pichones o huevos. También la introducción de ganado genera erosión del suelo y cambios en las comunidades vegetales que pueden afectar la calidad del hábitat de nidificación. Por otra parte, el turismo produce un alto impacto en las colonias, provocando la deserción de nidos por parte de las aves adultas, y exponiendo a huevos y pichones ante predadores.
En el mar, la actividad pesquera es la mayor amenaza para las aves marinas. Por un lado, la sobrepesca disminuye la disponibilidad de presas, y por el otro, las aves son capturadas accidentalmente en las artes de pesca. En particular, las aves buceadoras son atrapadas en redes de arrastre, mientras que los albatros y petreles quedan enganchados al intentar comer la carnada de los palangres. Algunas especies, en particular las gaviotas, aprovechan los descartes pesqueros, obteniendo de esta manera una fuente de alimento no disponible regularmente. Esto ha favorecido al crecimiento de las poblaciones de gaviotas, lo cual se traduce en un problema para otras especies que compiten por el espacio de nidificación o que son sus presas.
La contaminación por metales pesados, organoclorados, petróleo y plástico es otro de los problemas de conservación a los que se enfrenta este grupo de aves. Es frecuente ver animales ingiriendo restos plásticos derivados de actividades pesqueras; o con sus patas, picos o alas enganchados en restos de líneas de pesca. Los derrames de petróleo pueden causar mortalidades masivas en tiempos cortos. Sin embargo, los derrames crónicos, si bien no son tan evidentes, son un problema constante. En particular, las aves que nadan o bucean están más expuestas, con un alto costo, ya que pierden la impermeabilidad de sus plumas, su protección frente a las frías aguas, lo que las obliga a salir a la costa y dejar de alimentarse.
AVES PLAYERAS
Las aves playeras son aquellas que usan mayormente las costas marinas, aunque también se puede encontrar aves playeras en costas de ríos, lagos, lagunas o en pastizales.
La mayoría de estas especies migra, y atraviesa océanos durante su viaje. En el mismo, raramente tocan el agua. Aprovechan los vientos para cubrir rápidamente grandes distancias. Durante la migración forman grandes bandadas, que vuelan a una altura de hasta 6000 m, a velocidades que alcanzan los 90 km/h.
Las aves playeras se alimentan mayormente de invertebrados: insectos, caracoles, gusanos marinos y moluscos bivalvos. Localizan a sus presas visualmente o a través del tacto, en el agua, fango o arena.
Existe una gran variabilidad en la morfología del pico, lo cual permite que cada especie utilice diferentes hábitats de alimentación, que se alimente de presas de diferente tamaño o enterradas a distinta profundidad.
El comportamiento de estas aves está fuertemente relacionado con el movimiento de las mareas, ya que el agua cubre sus áreas de alimentación y altera la disponibilidad de presas. Por lo tanto, las aves utilizan la zona intermareal para alimentarse durante la marea baja, y descansan en playas de arena y pastizales durante la marea alta.
Generalmente, son animales gregarios durante la etapa no reproductiva. En cambio, defienden su propio territorio cuando se están reproduciendo. Sólo algunas especies reproducen en colonias. La mayoría de las especies son monógamas. Forman una sola pareja en la estación reproductiva (que muchas veces persiste año a año) y ambos integrantes de la misma se encargan del cuidado de los pichones.
También, se ha observado la poliginia en algunas especies, como el Playero de Rabadilla Blanca. En este caso, un mismo macho copula con varias hembras durante la estación reproductiva, y sólo las hembras se ocupan del cuidado de las crías. Otras especies son poliándricas: una hembra copula con varios machos, y es éste quien se encarga de incubar los huevos y alimentar a los pichones (falaropos y jacanas).
Sus nidos son simplemente un pequeño pozo en el suelo, generalmente cerca del agua, al que acondicionan con piedras, conchas marinas, pastos u hojas. Ponen entre 1 y 4 huevos. Su periodo de incubación varía entre 15 y 40 días dependiendo de la especie. Los pichones son precociales, y abandonan el nido a los dos días de nacer, para alimentarse junto a sus padres.
Fuente: Aves Marinas y Playeras

Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural

lunes, 15 de julio de 2013

Pericos Vida en sociedad


Pericos
Vida en sociedad
Los pericos son aves sociales en todo el sentido de la palabra. Se juntan en grandes parvadas para alimentarse, trasladarse o dormir, e incluso algunas especies forman parvadas mixtas con otras especies de pericos. Hay pocas especies que anidan de forma colonial y gene-ralmente lo hacen de forma individual. Los pericos son monógamos y algunas especies forman parejas de por vida. Aparentemente solo el Kea y Kakapo de Nueva Zelanda son polígamos.
Los pericos pueden formar parvadas de miles hasta un millón de aves o pequeños grupos de cuatro o diez miembros. Sin embargo, la pareja es la base de la sociedad de los pericos. Aún en grandes parva-das, se puede distinguir que los pericos vuelan en pareja o grupos fami-liares formados por los padres e hijos. Cuando aterrizan en un árbol o el suelo, inmediatamente los individuos de la pareja o grupo familiar se acercan unos con otros.
Vivir en grupos grandes requiere de formas de comunicación para lograr cierta armonía y orden social. Se hace necesario que existan ciertas conductas que eviten la agresión y peleas entre los miembros del grupo. El acicalamiento y la alimentación de cortejo son unas de ellas especialmente entre la pareja, las cuales permiten que la pareja mantenga los lazos de unión incluso fuera de la época de reproducción.
Sin embargo, con aves que poseen picos tan fuertes capaces de causar heridas graves, se requieren de otras conductas para evitar daños o incluso la muerte. De hecho, los pericos rara vez se pelean hasta causarse algún daño. Utilizan posturas para amedrentar al rival que consisten en abrir las alas o el pico de forma amenazadora. La apertura del pico determina la amenaza de ataque y si esto no funciona se recu-rre al picotazo. Algunas veces se entrelazan los picos pero se sueltan inmediatamente. Se ha documentado que las especies con picos más pequeños y débiles son más propicias a recurrir al picotazo que las especies con picos más grandes y fuertes. Evidentemente la posibilidad de una herida es mayor con un pico fuerte y es deseable evitarlo.
Además, las especies que viven de forma más solitaria tienden a ser más agresivas que las especies que viven comúnmente en parvadas grandes. Se requiere de la agresividad para sobrevivir solitariamente mientras que se requiere ser más tolerante para poder vivir cercana mente con muchos individuos. Para evitar agresiones algunas especies adoptan posturas de sumisión en las que encogen la cabeza y realzan un poco las plumas, incluso algunas agachan la cabeza o tratan de esconder el pico.
Fuente: LECTURA 04

DEFENDERS OF WILDLIFE 

viernes, 12 de julio de 2013

Cría en cautiverio de Reina Moras.


Cría en cautiverio de Reina Moras.
Reina mora grande: Cyanocompsa
Brisonii de más o menos 16 cm., pico muy grueso y negro, el macho es azul, con el periocular, frente y hombros celestes, las hembras y juveniles de dorso castaño y ventral canela, se las encuentra en las regiones de montes y selvas de las provincias del centro y norte de Argentina.
*Reina mora chica: Cyanocompsa glaucocaerulea de 14 cm., macho mucho más celeste que la reina mora grande, pico grueso más corto y base de la mandíbula blancuzca, hembras y juveniles iguales a las hembras de la reina mora grande, habita las provincias mesopotámicas.
* Reina mora enana: amaurospiza moesta, de 11 cm., pico menor que las anteriores, recuerda el de la corbatita, el macho es negro azulado opaco, plumas interior del ala blancas no muy notables, las hembras son de dorso castaño, alas y cola pardas, ventral canela, habita en las selvas de Misiones.
Vamos a tratar aquí la reina mora grande que es la más habitual y conocida. El macho es un excelente cantor, valiente y dominador, es muy común escuchar que alguno está “asustado” por haber encontrado otro con más valentía. La hembra por lo general no canta, pero en época de cría, quizás para estimular a su pretendiente, suelta un canto suave, poco audible a cierta distancia, pero muy armonioso, lo que lleva al macho a una frecuencia intermitente de canto de hasta 3 minutos seguidos.
La corte para el emparejamiento es una verdadera fiesta, según escribió el Sr. García Rey en la revista Hornero: “el trato de mis ejemplares de reina mora no puede ser más afectuoso. Después de que están juntos y adaptados al cautiverio, la hembra comenzó a precuparse por la alimentación del compañero, dándole comida en el pico, no comida del buche, pero sí granos de alpiste que previamente descascaraba. Esto provocó el efecto, obviamente buscado, de que en breve tiempo estaban compañerísimos. Era interesante también ver como festejaban y como se llamaban para estar juntos uno al otro. El que quería atraer al otro, levantaba la cola, separando un tanto las directrices, entreabriendo la plumas de las alas, alzando la cabeza un poco para atrás, entreabriendo el pico de donde emitía un chillido suave y continuo, esto acompañado con el estremecimiento del cuerpo y arremolinando las plumas de la región posterior”.
Esa actitud no la toma el ave de golpe, se le va dando de a poco, gradualmente hasta mantenerse en una especie de éxtasis. El que tan atrayentemente es llamado, siempre cede a la invitación y se acerca al otro, dando muestras de inquietud, agitando la cola, con movimientos bruscos de un lado para el otro. Aproximándose entonces trayendo en el pico un granito cualquiera, que ofrece al solicitante de su compañía. Esto da a quien observa la impresión de que las dos aves cambiaron un beso.
Estas escenas se repiten muchas veces, especialmente en primavera y otoño.
Fuente: Reinamoras ( Cyanocompsa brissonii)
Relizado por Omar Garcia con la colaboración de Hugo Ferrari y Diego Pronzatti para
Carduelios@gruposyahoo.com

Cría en cautiverio de Reina Moras.

miércoles, 10 de julio de 2013

Costumbres de golondrinas


Costumbres de golondrinas. - Reproducimos de la revista belga "Le Gerfaut", el siguiente artículo de M. Eug. Tant
La golondrina es uno de los pájaros cuyas costumbres han sido mejor estudiadas por el naturalista, y del que el poeta ha celebrado mejor" la fidelidad, la alegría y la dulzura; siendo objeto en casi todos los pueblos del mayor respeto, mezclado con frecuencia con las supersticiones más increíbles.
El pueblo confunde generalmente entre sí las varias especies de hirundínidos que viven en nuestro país. La golondrina rústica, la de ventana, y la de playa, tienen el nombre común de golondrinas.
Los hirundínidosse encuentran en casi toda la. superficie terrestre. Sin embargo, parece que disminuyen .en número a medida que se va hacia los polos y tan sólo algunos raros individuos frecuentan aquellas regiones frías, en donde les falta el alimento.
En las costumbres de estas interesantes aves, un hecho llama especialmente la atención de los observadores: es su migración. Muchas ideas falsas fueron divulgadas al respecto y con frecuencia los hombres más ilustres trataron de acreditar estos errores con la autoridad de su nombre.
La cama de (lista migración fue por mucho tiempo un profundo misterio. En nuestros días, nuestras ideas acerca de esta cuestión son más netas y sabemos que esos viajes son provocados por el hambre que impulsa estas aves a dejar un país en donde no encuentran más con que comer y -les obliga a buscar una región en la que hallarán su subsistencia.
 La dificultad en concebir viajes muy prolongados y la incertidumbre que- reinaba antiguamente acerca del lugar de destinación, había inducido a los antiguos a negar la emigración de las golondrinas.
Aristóieles y Plinio dicen que las golondrinas van a pasar el invierno en climas más suaves, cuando estos no están muy alejados; pero si ellas están muy distantes de esas regiones templadas, permanecen durante el invierno en su país nativo y se limitan a ocultarse en algunas cuevas de montaña bien expuestas. Aristóteles agrega seriamente que se han encontrado muchas que estaban en el fondo de las cavernas y las que _no tenían una sola pluma sobre el cuerpo. -
Esta opinión encontró todavía otros defensores y vemos a Alberto, Agustín Nyphus, Gaspar Heldelin y algunos más asegurar que habían encontrado varias veces durante el invierno, en Alemania, golondrinas entumecidas en árboles huecos y hasta en sus nidos.
Esta creencia se había hecho tan popular que muchos poetas sacaban de ella temas de comparación.
Hacia 1555, un obispo de Up,sal, llamado Alaüs Maguus, y el jesuita  Kirscher  atestiguaron que en los países del norte, los pescadores sacaban a menudo, en sus redes con el pescado, grupos de golondrinas apelotonadas, enganchadas entre si, de los picos, patas y alas; que estas aves trasportadas en lugares abrigados, se reanimaban con bastante rapidez, pero para morir casi enseguida, y que sólo conservaban la vida después de su despertar aquellas que bajo la influencia de la buena estación se des entumecen insensiblemente.
El jesuita  Kirscher sostenía más adelante que hacia el principio del otoño, las golondrinas se tiran en masa en los pozos, en los algibes y en los pantanos. Este error fue admitido rápidamente de un modo universal y el gran Linneo mismo creyó oportuno darle como una sanción apoyándola con toda la, autoridad de una adhesión; sólo que la -¡imitó a la golondrina de ventana y a la de chimenea.
La Sociedad Real de Londres se interesó también por esta; cuestión y encargó a Hevelius y Shaeffer de verificar los hechos citados. Estos, en su informe, confirmaron las afirmaciones de Kirscher. Etmul1er, Kle:n y Walerius fueron del mismo parecer y el Dr. Colas sostuvo que había visto diez y seis golondrinas extraídas del lago Sameroth, unas treinta sacadas del gran estanque real en Rosmeilen y dos más en Schledeiten cuando salían del agua. Hasta agregó que estaban enteramente mojadas y debilitadas.
Fuente: Anónimo (1922) Informaciones. Costumbres de las golondrinas. Hornero
002 (04) : 305-311
www.digital.bl.fcen.uba.ar
Puesto en línea por la Biblioteca Digital de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Universidad de Buenos Aires


lunes, 8 de julio de 2013

Pericos


Pericos
Los pericos son aves del orden Psitaciformes el cual cuenta con tres grandes familias: Psitacidae, Cacatuidae y Loridae, aunque algunos científicos solo aceptan la existencia de la familia Psitacidae. Comúnmente se conocen con varios nombres ya que este orden de aves es muy amplio. En ella se encuentran las guacamayas, los pericos, los periquitos del amor, las cacatúas, loris y a todas las especies se les llama Psitácidos en general. El nombre común de perico es sinónimo de loro y cotorro, no hay diferencia alguna, no son especies diferentes.
Los investigadores reportan que existen alrededor de 340 especies vivas de pericos. Hay más o menos 15 especies que ya se extin-guieron. En general, los pericos son aves que se identifican fácilmente por tres características principales; su pico grande, curvado o ganchudo, el cere carnoso encima del pico y las patas zigodáctilas. Además presentan un plumaje de colores vivos, tienen una cabeza grande, cuello corto y patas cortas.
El pico y cere de los pericos
El pico es la característica más distintiva de los pericos. La mandíbula superior es mucho más grande que la inferior y con forma de gancho curvado hacia abajo. Tiene una particularidad que no es común en otras aves y es que esta adherido al cráneo por una estructura en forma de bisagra que le permite abrir el pico de forma muy amplia. La mandíbula inferior termina en forma de cincel y es usada para romper o cortar. El pico de los pericos es uno de los picos más fuertes de todas las aves y les permite romper las más duras nueces y semillas. La mayoría de los pericos forrajean en los árboles y su pico se ha vuelto una herramienta que les brinda diversas habilidades; son de las pocas aves que los usan para trepar, les permite arrancar pedazos de corteza en busca de alimento o para hacer nidos, es usado como defensa o para acariciar delicadamente a sus parejas.
Los picos de los pericos necesitan estar en buenas condiciones para hacer todo este trabajo y por lo mismo los cuidan con esmero. Para mantener el filo los tallan contra la corteza, pero además necesitan ejercitar los músculos que los mueven por lo que continuamente están picando y arrancando pedazos de madera para hacerlos trizas.
Encima del pico se encuentra el cere, que es la estructura que contiene los nostrilos o aberturas nasales. El cere es muy prominente en los pericos y es de forma carnosa parecido al de las palomas. En algunos pericos como el perico de nuca amarilla (Amazona auropalliata) presenta plumas. En otras especies puede ser de diferente color dependiendo del sexo, por ejemplo en los periquitos australianos, los machos tienen el cere azul y en las hembras es de color carne.
La lengua de los pericos
Es muy peculiar, tiene gran movilidad y es gruesa y carnosa. Es un gran instrumento para manipular el alimento y la usan para sentir las semillas, detectar la mejor zona de apertura, para después colocarlas y apretarlas contra la mandíbula superior de manera que la mandíbula inferior que funciona como cincel las pueda abrir. En algunas especies la lengua tiene papilas fibrosas que les ayudan a lamer néctares y recoger polen.
Las patas de los pericos
Los pericos tienen patas muy peculiares que les dan habilidades únicas al trepar y al alimentarse. Tienen dos dedos dirigidos hacia delante y dos hacia atrás por lo que se denominan zigodáctilas y les dan gran agarre y versatilidad. Muy pocas aves pueden agarrar y manipular la comida con las patas. Por otro lado, sus patas cortas y fuertes les permiten sostener y balancear su cuerpo en una sola pata mientras utilizan la otra para llevar alimento hasta su pico. Se ha especulado mucho acerca del uso de las patas y algunos autores afirman que la mayoría de los pericos son zurdos.
Fuentes:  LECTURA -  Defenders of Wildelife


viernes, 5 de julio de 2013

Aves Marinas y Playeras


Aves Marinas y Playeras
AVES MARINAS
En la costa Argentina se reproducen 17 especies de aves marinas: gaviotas, gaviotines, pingüinos, cormoranes, petreles y escúas. Además, en el Mar Argentino se alimentan cerca de 60 especies que reproducen en sitios lejanos tales como Antártida e Islas Subantárticas, Australia y Nueva Zelanda.
Son animales de vida larga, pudiendo vivir entre 20 y 60 años según la especie. Se caracterizan por su madurez retardada, es decir, su reproducción tardía. En general los juveniles tardan al menos 3 años en estar maduros sexualmente, aunque este retraso varía entre las diferentes especies, llegando a los 12 años en los albatros. Son monógamas y, en general, mantienen la misma pareja durante varios años. Se reproducen en colonias ubicadas en la costa o en islas. Son fieles a sus sitios de reproducción, regresan todos los años a la misma colonia, y en algunos casos utilizan el mismo nido cada vez. Ponen pocos huevos en comparación con las aves terrestres (de 1 a 4 según la especie) y algunas especies reproducen cada dos años. Ambos miembros de la pareja incuban los huevos y alimentan a sus pichones.
Entre sus adaptaciones al medio marino se encuentra la glándula de la sal, ubicada en las órbitas de los ojos. La misma permite eliminar del cuerpo el exceso de sal. Otra manera de limitar la cantidad de sal es alimentarse de presas con alto contenido líquido, en lugar de beber agua de mar. Presentan también una glándula uropigia en la base de la cola, la cual segrega un aceite con el cual lubrican e impermeabilizan las plumas mediante el pico. Sus patas palmadas les permiten una mejor propulsión en el agua. La mayoría de las especies de aves marinas comparte un patrón de coloración: negro en el dorso y blanco en el vientre. Esto representa una adaptación evolutiva mediante la cual el animal puede mimetizarse eficientemente en el medio marino. Cuando nada sumergido, su dorso oscuro pasa desapercibido para un predador que lo observa desde arriba, al confundirse con los tonos oscuros de las profundidades marinas, y a la inversa, su torso blanco se mezcla con la luminosidad de la superficie para el que observa desde una profundidad mayor.
Las presas más ingeridas por las aves marinas son los peces, y en menor medida los cefalópodos (calamares y pulpos) y los crustáceos (langostinos, camarones, etc). Sin embargo, algunas especies también se alimentan de pequeños organismos del fitoplancton y del zooplancton. Debido a que poseen pocos predadores y a que por su tipo de alimentación se encuentran en el nivel trófico más alto, las aves marinas son consideradas predadores tope.
Existe una gran diversidad en las formas que tienen las diferentes especies de conseguir su alimento.
Algunas detectan sus presas durante el vuelo y se zambullen para atraparlas (gaviotines), otras las detectan mientras están posadas sobre la superficie del agua (gaviotas) o mientras bucean (cormoranes y pingüinos). También existen especies que roban el alimento a otras aves de la misma o de otra especie, comportamiento conocido como cleptoparasitismo (gaviotas, gaviotines, escúas). Algunas aves marinas predan sobre huevos y pichones de otras especies (gaviotas, escúas) o se alimentan de carroña (petrel gigante del sur). Esta diversidad en su comportamiento de alimentación se ve representada en algunas características morfológicas como la forma y el tamaño del pico y de las alas.
Si bien todas las aves marinas son coloniales, y se reproducen en la costa o en islas, cada especie selecciona ambientes con características particulares al momento de construir sus nidos. Por ejemplo, algunas construyen nidos con su propio guano, al que agregan algas para mantener fresco, en terrenos llanos, paredes de acantilados o arbustos (cormoranes). Otras, en cambio, ponen sus huevos directamente sobre la arena o el canto rodado (gaviotines), en playas abiertas, o cavan sus nidos bajo tierra (pingüinos).
Ambos miembros de la pareja se ocupan del cuidado del nido y la alimentación de los pichones. En comparación con las aves terrestres, el periodo de cuidado de los pichones es largo (hasta 6 meses en algunas especies). Esto varía en función del grado de desarrollo del pichón al nacer: algunos nacen sin plu món y con los ojos cerrados (altriciales: cormoranes), por lo cual no pueden moverse del nido. Otros en cambio nacen con plumón, ojos abiertos, e inmediatamente pueden moverse del nido (precociales: gaviotas, gaviotines), aunque dependen de los padres para su alimentación. En general, los pichones se independizan de los padres cuando finaliza la temporada reproductiva y abandonan la colonia.
Fuente: Aves Marinas y Playeras
Área Educación Ambiental - Fundación Patagonia Natural
Marcos A. Zar 760
(9120) Puerto Madryn - Chubut
Tel/Fax: (02965) 451920 / 472023 / 474363
E-mail: pnatural@patagonianatural.org

www.patagonianatural.org

LISTA COMENTADA DE LAS AVES DEL TAGANT - Tringa glareola

  Tringa glareola ― andarríos bastardo Según Lamarche (1988) es poco común en Mauritania, donde presenta pasos apreciables sobre todo en las...